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100 - James Foley - 1992 - 'Glengarry Glen Ross'Solo por su impresionante reparto ya merece la pena este film que no oculta del todo su origen teatral (el deslenguado David Mamet adapta su propia obra de teatro, con la que ganó el premio Pulitzer en 1984). Pero es que además, el film del irregular pero a menudo interesante James Foley (“Hombres frente a frente”, 1986, “¿Quién es esa chica?”, 1987, o “Confidence”, 2003) es una inteligente, cruel e intensa crítica a los resortes del sistema capitalista; una mirada pesimista a los estragos que la frenética búsqueda de dinero, poder y éxito puede causar en una serie de personajes que funcionan como catálogo de los diferentes caracteres humanos (con distintas aspiraciones y problemas) que podemos encontrar en la sociedad. Así, “Glengarry Glen Ross” se convierte en una suerte de thriller coral-situacional emparentado con las intrigas de Agatha Christie donde la agresiva verborrea de Mamet brilla con luz propia.

Al Pacino, Jack Lemmon, Ed Harris, Kevin Spacey, y otros interpretan a unos vendedores inmobiliarios enfrentados al despido inminente de uno de ellos (el que menos venda será despedido y al que más venda le darán un Cadillac), lo que dará lugar a toda clase de situaciones que pondrán en tela de juicio la moral y la ética humana en la sociedad del ‘trabajo dignifica’.

Una atmósfera opresiva que va intensificándose hasta niveles inquietantes conforme se acerca el final (con un gran sentido del ritmo y la tensión cinematográfica), a la que ayuda el tenebroso trabajo de iluminación del director de fotografía bilbaíno Juan Ruiz Anchía, y el épico papel secundario de Alec Baldwin, ponen la guinda a uno de los más impresionantes ‘tour de force’ interpretativos de los 90 (y de la historia del cine). Pero a pesar de sus muchas virtudes y de triunfar en festivales como Venecia o Valladolid (donde sus actores se hicieron con los galardones interpretativos) el film fracasó en taquilla; tal vez por su acidez corrosiva, por su argumento carente de acción física o por su condición de incómoda reflexión moral; hoy día es algo más que un film de culto.

 

– Para todo aficionado a las obras de teatro filmadas.

– Imprescindible para cualquiera que admire una buena interpretación.

 

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