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Frank Oz & Jim Henson - 1982 - 'Cristal Oscuro'Tras 15 años dedicados a convertir a los Teleñecos y “Barrio Sésamo” en un auténtico imperio televisivo y cinematográfico (“La película de los teleñecos”, 1979, o “El gran golpe de los teleñecos”, 1981), Jim Henson y su alumno avanzado Frank Oz (responsable de los rasgos vocales de Yoda y director de “Los teleñecos conquistan Manhattan”, 1984, “Un par de seductores”, 1988 o “Un funeral de muerte”, 2007) se embarcaron en este irrepetible ‘tour de force’ artesanal (necesitaron 5 años para completarla), repleto de deslumbrantes, detalladas e imaginativas marionetas (diseñadas por el ilustrador Brian Froud, que repetiría en “Dentro del laberinto”, 1986); y ambientado en un mundo fantástico con influencias del universo de J.R.R. Tolkien, de los escritos de la psíquica y medium Jane Roberts, de las pinturas de John Bauer y de “La guerra de las galaxias” (George Lucas, 1977). Todo al servicio de una retorcida historia de aventuras tipo ‘el-elegido-salva-al-mundo’ con cierto trasfondo moral, religioso y ecologista.

Jen, un pequeño gelfing adoptado por la antigua raza de los Místicos, emprende un peligroso viaje para reparar el Cristal Oscuro, lo cual restablecerá la paz en el mundo tras mil años de oscuridad. En el camino vivirá innumerables aventuras y descubrirá que no es el último de los gelfings.

El film fue un fracaso en su momento debido a la complejidad, oscuridad y seriedad del argumento (demasiado denso para el público infantil), pero pronto se creó todo un culto alrededor de la tenebrosa mitología que ideó Henson, un elaborado universo cargado de posibilidades (libros y cómics han ampliado y explicado la historia original) que tal vez peca de ser excesivamente ambicioso para un largometraje de hora y media; pero que tiene el suficiente gancho para erigirse como un icono del cine fantástico de los 80; de esa época analógica en la que el látex y el cartón piedra adoptaban formas que pasaron a formar parte de la cultura popular. Una inolvidable pieza de orfebrería cinematográfica ensombrecida en su momento por el inmenso éxito de “E.T., el extraterrestre”, pero que hoy día ocupa el lugar que se merece.

 

– Para los que estén interesados en una brillante muestra de lo que se podía lograr con buenas ideas y profesionalidad antes de la era digital.

– Imprescindible para incondicionales de la fantasía heróica.

 

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