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Antoine Fuqua - 2001 - 'Día de entrenamiento'El film que dio a Denzel Washington su Oscar al mejor actor (aunque ya tenía uno como secundario gracias a “Tiempos de gloria”, 1989, de Edward Zwick) es una dramática ‘buddy movie’ policíaca, turbia y muy entretenida que se estrenó como otro film de acción con policías corruptos y gangsters de barrio bajo; pero gracias a unas estupendas interpretaciones (con un reparto en el que caben Tom Berenger, Snoop Dogg o Eva Mendes), un guión efectivo y una concienzuda dirección de Antoine Fuqua (“Asesinos de reemplazo”, 1998, “El tirador”, 2007, o “Southpaw”, 2015) se ha convertido en uno de los más vibrantes y tensos dramas criminales de culto de los últimos tiempos. Aunque una desbocada y maquiavélica interpretación de Denzel Washington amenaza con devorar toda la función, lo cierto es que este realista drama policial es mucho más que eso; es un atractivo e intenso descenso a los infiernos y un soberbio retrato de los bajos fondos sociales y morales.

La película sigue durante 24 horas a Jake Hoyt (Ethan Hawke), un policía novato en la unidad de Narcóticos de Los Angeles, y a Alonzo Harris (Denzel Washington), un condecorado detective que ha llevado su implicación en los casos hasta la corrupción. Alonzo probará a Hoyt durante un día infringiendo diferentes normas morales y legales.

Tanto Fuqua con una puesta en escena directa e impactante como el guionista David Ayer (director-autor de “Sin tregua”, 2012, “Corazones de acero”, 2014, o “Escuadrón Suicida”, 2016) recogen influencias del cine policíaco de los 70 (de “French Connection”, 1971, de William Friedkin, a “Serpico”, 1973, de Sidney Lumet) en busca de un realismo sucio, desencantado y amoral que convierte el film en una pieza atípica (dentro de su convencional esquema argumental) entre su género; en una suerte de relato shakesperiano (la sarcástica verborrea, la tragedia inevitable, …) del siglo XXI que más allá de denunciar la corrupción policial o confeccionar un memorable antihéroe, deja para el recuerdo algunas secuencias inolvidables (como ese peliagudo encuentro entre Ethan Hawke, unos hispanos cabreados y una bañera).

 

– Para coleccionistas de las grandes películas policíacas.

– Imprescindible para buscadores de tragedias modernas.

 

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