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John Ford - 1935 - 'El Delator'Con más de 70 películas a sus espaldas (algunas tan destacables como “El Caballo de Hierro”, 1924, o “La Patrulla Perdida”, 1934), a los 41 años el gran John Ford (“Las uvas de la ira”, 1940, o “Centauros del desierto”, 1956) dirigió su primera obra maestra incuestionable mezclando una ambientación inspirada en el expresionismo alemán, una trama de reminiscencias políticas que profundiza en el componente psicológico de los personajes y un ritmo trepidante. La traición vertebra este drama criminal sencillo en sus formas pero de una complejidad inmensa (desde los simbolismos religiosos a su postura con respecto a la liberación de Irlanda del Norte) en el que John Ford profundizaba en su segundo tema preferido (tras el western): la tierra de sus antepasados, de sus raíces.

El film sigue, durante una noche por las calle del Dublin de los años 20, a Gypo Nolan (tipo duro y actor fetiche de Ford, Victor McLaglen), expulsado del IRA por no querer matar a un policía. Gypo tiene una novia prostituta, llamada Katie (Margot Grahame), con la que sueña ir a EE.UU. Para conseguir dinero para el viaje, Gypo delata a un antiguo compañero del IRA (Wallance Ford) para cobrar la recompensa.

Ford demostraba su creciente ambición con respecto al trasfondo de la historia (con temáticas y conceptos más elaborados), la profundidad de los personajes, los apartados visuales y las posibilidades de la narración; desarrollando una historia (basada en la novela de Liam O’Flaherty) con ecos bíblicos que propone un dilema moral desde un punto de vista controvertido y ambiguo; convirtiendo al ‘infractor’ en un ingenuo enamorado con el que el público empatice (perfectamente encarnado en las facciones y los gestos del primer actor fetiche de Ford antes de la llegada de John Wayne: el rocoso Victor McLaglen). El film se convirtió en un éxito absoluto, logrando Oscars para McLaglen, Ford, el guionista Dudley Nichols (que no aceptó el premio por desavenencias entre la Academia y los sindicatos de la industria) y la magnífica banda sonora del gran Max Steiner.

 

– Para buscadores de joyas del primer cine sonoro.

– Imprescindible para los que relacionan a John Ford con Monument Valley, el cine del oeste y John Wayne.

 

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