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91 - Luis Buñuel - 1977 - 'Ese oscuro objeto del deseo'La última película del mundialmente aclamado director aragonés Luis Buñuel (“Los olvidados”, 1950, “Nazarín”, 1959, “El discreto encanto de la burguesía”, 1972) adaptaba la novela de Pierre Louÿs (“La mujer y el pelele”) a los cánones de ese universo sarcástico, perverso y surrealista en el que suelen transcurrir sus películas. Junto con el inseparable colaborador de su última etapa, Jean-Claude Carrière (“Bella de día”, 1967, o “El fantasma de la libertad”, 1974), Buñuel confeccionó un nuevo retrato del absurdo de la clase media, atravesado por su particular relación de ‘amor-miedo’ con las mujeres y su siempre contestatario punto de vista con respecto a la religión y la moral predominante. “Ese oscuro objeto del deseo” se erige como un drama relleno de la comedia más irónica y malintencionada, en el que no faltan los juegos visuales, narrativos y temáticos a que nos tiene acostumbrados el director de “El ángel exterminador” (1962).

Mathieu (Fernando Rey) es un acomodado hombre de mediana edad que durante un viaje en tren relata la relación que lo unió a Conchita (interpretada por Carole Bouquet y Angela Molina), una bailarína de 19 años que se convertirá en una obsesión para Mathieu.

La decisión de utilizar a dos actrices distintas para un mismo papel crea una atmósfera enrarecida, casi onírica; además de toda una serie de hipótesis sobre porqué en unas escenas aparece Bouquet en vez de Molina y viceversa (aunque la distribución parece ser casi al azar, otro ‘juego perverso’ de Buñuel). Sea como sea, el film es mucho más que este recurso narrativo en particular. Buñuel y Carrière consiguen volver a meter el dedo en el ojo de esas decadentes clases altas arraigadas a las tradiciones más rancias e hipócritas; que se sienten atormentados cuando han de enfrentarse al mundo real, a verdaderas emociones y experiencias. El deseo sexual vuelve a ser (como en “Viridiana”, 1961) el motor de una trama repleta de simbolismos (de “Las Valkirias” de Richard Wagner a la ropa interior femenina) que explora el deseo frustrado como pocos lo han hecho antes.

 

– Para amantes de las historias simbólicas.

– Imprescindible para cinéfilos pervertidos e inconformistas.

 

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