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Karl Freund - 1935 - 'Las manos de Orlac'El ya por entonces mítico director de fotografía Karl Freund (responsable de la iluminación de “Metrópolis”, 1927, de Fritz Lang o “Sin novedad en el frente”, 1930, de Lewis Milestone; y director de “La momia”, 1932) se puso al frente de este clásico del terror macabro y demencial que se sustenta en una memorable interpretación de Peter Lorre (que debutaba en Hollywood) y un inverosímil pero entrañable guión que la llevó a ser considerada por el reputado Peter Bogdanovich como una de las peores película de terror de la historia. Adaptando la obraLes Mains d’Orlac” (que ya había sido llevada al cine por el expresionista Robert Wiene en 1924) de Maurice Renard, “Las manos de Orlac” se erige como uno de los ejemplos primigenios de ese ‘terror orgánico’ en el que las mutilaciones, la enfermedad, la mutación y los más extravagantes tratamientos médicos (lo que acerca este subgénero a la ciencia-ficción) vertebran las tramas.

El Dr. Gogol (Peter Lorre) está enamorado de Yvonne (Frances Drake), la esposa de un pianista (Colin Clive) al que tras un accidente le han de amputar las manos. El Dr. Gogol le trasplanta las manos de un asesino, las cuales pronto comienzan a provocar en el pianista deseos homicidas.

Como en otros hitos del cine de terror de años anteriores (de “El fantasma de la ópera”, 1925, de Rupert Julian a “Drácula”, 1931, de Tod Browning), el guión coescrito por John L. Balderston (responsable de los más importantes clásicos de terror de la Universal) hacía del amor no correspondido el gérmen del horror. Aunque fue un fracaso de público y crítica en 1935, el film ha ido revalorizándose con el paso del tiempo y es considerada hoy día una obra de culto con una incalculable influencia en el cine de terror posterior gracias a su atmósfera malsana y oscura en la que tienen mucho que ver la oscura iluminación de Greg Toland (que desarrolló ciertas ideas que culminarían en “Ciudadano Kane”, 1941, de Orson Welles) y la románticamente tenebrosa banda sonora del multioscarizado Dimitri Tiomkin (recordado por su trabajo en “Solo ante el peligro” (Fred Zinnemann, 1952).

 

– Para coleccionistas del terror clásico más extravagante.

– Imprescindible para fans de los iconos interpretativos del cine de género.

 

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