CINEBLOG.NET

 

Tay Garnett - 1946 - 'El cartero siempre llama dos veces'Basada en la segunda novela de James M. Cain (adaptada anteriormente por Luchino Visconti en la excelente “Ossessione”, 1943), uno de los pilares de la literatura criminal estadounidense, “El cartero siempre llama dos veces” es uno de los ejercicios clásicos de cine negro más puros y sugerentes de los años 40 gracias a un guión sencillo pero contundente, una sólida dirección del perfeccionista Tay Garnett (“Bataan”, 1943, “Desde que te fuiste”, 1944, o “Un yanqui en la corte del rey Arturo”, 1949) y unas actuaciones míticas de John Garfield (como el perdedor buscavidas) y, sobre todo Lana Turner (que desprende un erotismo inolvidable como la perfecta femme fatale). Mezclando thriller erótico (que Bob Rafelson intensificó en su versión de 1981), drama y cine negro, Garnett orquesta con un ritmo envidiable un festival de tópicos tan reconocibles como efectivos en esta obra maestra imitada hasta la saciedad.

Tras la Segunda Guerra Mundial (aunque la novela original se situaba en la Gran Depresión), Frank Chambers (John Garfield) es un trotamundos que comienza a trabajar en un bar de carretera propiedad de un anciano y de Cora, su joven y tentadora mujer (Lana Turner). Pronto Chambers comenzará a sentirse atraído por Cora e idearán un plan para poder estar juntos.

“El cartero siempre llama dos veces” nos presenta un memorable retrato de ese perdedor, alienado por las expectativas del ‘gran sueño americano’, condenado por culpa de la lujuria y la ambición a un destino fatídico, que se convirtió en un elemento habitual del cine negro (el año antes se estrenó otro título de similares intenciones, pero mucho menos presupuesto: “Detour”, 1945). Aunque confundido a menudo con un moralismo que hace pagar a los que infringen la ley (la humana o la divina), lo cierto es que tanto las intenciones de James M. Cain (autor también de la novela en la que se basa “Perdición”, 1944, de Billy Wilder, con la que comparte diversos temas) o el film que lo adapta son más bien diseccionar con afán crítico una sociedad desencantada y abocada a la autodestrucción.

 

– Para todos los amantes del buen cine negro clásico.

– Imprescindible para los amantes de las atmósferas cargadas.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies