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073 - Brad Bird - 1999 - 'El gigante de hierro'En su debut en el largometraje, Brad Bird (“Los Increíbles”, 2004, “Ratatouille”, 2007, o “Misión imposible: Protocolo fantasma”, 2011) adapta libremente un cuento del poeta inglés Ted Hughes para sumergirse en los sueños y los temores de todo niño con una auténtica delicia animada en torno al cine de ciencia-ficción de los años 50, la paranoia anti-comunista y la amenaza nuclear. A pesar de contar con un irresistible tono de serie B, una narración sencilla pero inteligente plagada de referencias (“Invasores de Marte”, 1953, de William Cameron Menzies o “Japón bajo el terror del monstruo”, 1954, de Ishirô Honda) y una impecable ejecución técnica, el film fue un fracaso en taquilla (aunque sus ediciones domésticas y el boca a boca la ha convertido en un clásico de culto) debido a que la Warner no vio con buenos ojos que Bird (que no tardarían en fichar por la Pixar) no cediese a convertirla en el ‘típico producto Disney’ y que redujese al mínimo las escenas en 3D.

En 1957, Hogarth Hughes (Eli Marienthal) es un niño aficionado a las historias de ciencia-ficción que vive con su madre (Jennifer Aniston) en un pequeño pueblo de Maine. Un día se encuentra en el bosque un robot gigante del espacio exterior con el que entablará una fuerte amistad. Pero no será fácil esconder a un gigante de hierro.

El hecho de que contase con tres veces menos presupuesto que los films de animación de otros estudios y que tuviese que realizarse en la mitad de tiempo que estos (por el escepticismo de la Warner tras el fracaso de “La espada mágica: En busca de Camelot”, 1998, de Frederik Du Chau), no impidieron que esta oda a la amistad interplanetaria se convirtiese en un film de primera en el que los idealizados años 50 de las ilustraciones de Norman Rockwell, los cuadros de Edward Hopper o los cartoons de Chuck Jones se mezclan con la extensa mitología en torno a la ciencia-ficción de los 50 (explotada también por Steven Spielberg en “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”, 2008); con ese militarismo empeñado en usar la fuerza bruta y esa visceral rivalidad propia de la Guerra Fría.

 

– Para todo amante del cine de ciencia-ficción nostálgico, divertido, trepidante y emocionante.

– Imprescindible para los que echan de menos el buen cine de animación… en 2D.

 

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