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Herbert J. Biberman - 1954 - 'La sal de la tierra'Único ejemplo de cine de propaganda de izquierdas de calidad en tierra estadounidense en una época (1947-57) en la que el infame senador McCarthy había declarado su particular ‘caza de brujas’ contra cualquier cosa que sonase a comunista (como defender los derechos de los trabajadores, por ejemplo); por lo que no se estrenó oficialmente en EE.UU. hasta 1965. Los artífices de “La sal de la tierra” estaban en la temida lista negra de Hollywood (su director Herbert J. Biberman fue uno de los primeros 10, como Edward Dmytryk o Dalton Trumbo, al negarse a contestar a las preguntas del Comité de Actividades Antiamericanas en 1947, por lo que estuvo 6 meses en prisión), con lo que decidieron hacer una película para merecerlo de verdad; desplegando, además de su marcado tono político, un discurso feminista prácticamente inédito en su momento (las mujeres de los mineros tendrán un papel muy importante).

De un valor cultural e histórico incuestionable, la película cuenta la historia (ficticia) de unos trabajadores mexico-americanos de una mina de cinc en Nuevo Mexico que se ponen en huelga para mostrar su descontento con la condiciones laborales en las que los empresarios estadounidenses los tienen.

Como era de esperar, la audiencia mayoritaria, influenciada por el discurso ‘mccarthista’, dio la espalda a un film que sencillamente denunciaba las condiciones deplorables de los trabajadores inmigrantes y las prácticas abusivas de los empresarios, por lo que fue repudiado desde su mismo rodaje (la posproducción tuvo que hacerse en secreto), denunciado por subversivo (como si hubiese surgido del mismo infierno), boicoteado (solo 12 cines de todos los EE.UU. se ofrecieron a proyectarla) y finalmente censurado. “La sal de la tierra” se apoya en un estilo semidocumental para dar realismo a esta historia fácilmente extrapolable universalmente; una defensa, poderosa y emotiva del sindicalismo moderno que a pesar de todo fue premiada en festivales europeos, erigiéndose en film de culto para cualquiera interesado en los movimientos sociales del siglo XX.

 

– Para incondicionales del realismo político cinematográfico.

– Imprescindible para explorar la influencia del cine soviético en otros lares.

 

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