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John Cassavetes - 'Shadows'Aunque ya antes se habían rodado producciones al margen de los grandes estudios, con afán artístico e ideológico, de protesta y de evasión; fue, John Cassavetes (“Faces”, 1968, “Una mujer bajo la influencia”, 1974, o “El asesinato de un corredor de apuestas chino”, 1976), un actor (“Doce del patíbulo”, 1967, de Robert Aldrich, o “La semilla del diablo”, 1968, de Roman Polanski) con aspiraciones de director revolucionario, quien mejor supo combinar un innovador lenguaje cinematográfico (basado en el uso de la ‘cámara en mano’, un naturalismo crudo e inmediato y un granulado blanco y negro) con la representación de una época que suponía el germen de la revolución cultural de los 50 y de la modernidad tal y como la conocemos hoy día. La película (surgida de un ejercicio en los talleres de actuación que Cassavetes impartía) que dio el pistoletazo de salida al cine independiente americano es una historia de amor interracial centrada en la conformación de la personalidad en sociedad; un drama de autor que refleja como pocos la generación Beat de finales de los 50.

Lelia (Lelia Goldoni) es una joven mestiza con ciertas aspiraciones artísticas que vive en Nueva York con sus dos hermanos (Ben Carruthers y Hugh Hurd), músicos de jazz. Una noche, en una fiesta, Leia conoce a Tony (Anthony Ray), un joven blanco con el que iniciará una relación. Pero los prejuicios raciales no tardarán en surgir.

Portadora de una nueva forma narrativa (inspirada en las ‘jam sessions’) alrededor de los problemas cotidianos y la angustia existencial, “Shadows” se sirve del jazz para construir su estructura y para crear la atmósfera idónea que representase las vanguardias artísticas de finales de los años 50 (así como algunos de los grandes problemas sociales, como el racismo). Secuencias improvisadas, grabaciones crudas y reales, sonido casi accidental y un tono amateur que revolucionó la manera de hacer cine en un momento en que los grandes estudios perdían fuelle ante la emancipación de sus grandes estrellas y toda una nueva generación de cineastas comenzaba a darse cuenta de lo que significaba la libertad creativa.

 

– Para amantes del jazz y el cine de vanguardia.

– Imprescindible para historiadores del cine moderno.

 

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