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King Hu - 1971 - 'Xia nü (A touch of Zen)'Responsable directo del nacimiento del wuxia cinematográfico (inspirado en las novelas clásicas chinas de caballería y artes marciales), el actor y director pequinés King Hu rodó algunas de las mejores muestras de la Edad Dorada de este género caracterizado por su ambientación medieval, imposibles duelos de espadas y su respeto por el código de honor de los caballeros. Uno de sus grandes logros fue la trilogía formada por “Bebe conmigo” (1966), “Dragon Inn” (1967) y “A touch of zen”, la más popular en influyente muestra de cine wuxia de la historia; un prodigio técnico y artístico de más de tres horas de duración (se estreno originariamente en dos entregas entre 1969 y 1971) en el que asistimos a un espectáculo de época cargado de acción y aventuras con el que King Hu (autor también del guión) parece exponer sus ideas acerca del budismo y de la eterna confrontación entre el bien y el mal por medio de numerosos simbolismos que desembocan en un ambiguo final.

Ku (Chun Shih) es un joven de un pequeño pueblo taiwanés que se dedica a pintar y a escribir. Pero su vida dará un vuelco con la llegada de Yang (Feng Hsu), una joven que se esconde en un edificio junto a la casa de Ku de los guardias de la Cámara Este (una corrupta organización parapolicial dirigida por eunucos).

El particular lenguaje cinematográfico de King Hu (los saltos acrobáticos, los combates perfectamente coreografiados, los rápidos movimientos de cámara, …) se convirtieron en el estándar a seguir por tomas las muestras de wuxia posteriores (“Tigre y dragón”, 2000, de Ang Lee, “Héroe”, 2002, de Zhang Yimou o incluso “Kung Fu Panda”, 2008, de Mark Osborne & John Stevenson); fusionando con apreciable habilidad las artes marciales con las cinematográficas y creando una serie de bellas y trepidantes secuencias (fue premiada en Cannes con el Gran Premio Técnico) que parecen mirarse en el revisionismo barroco de Sergio Leone (así como Akira Kurosawa y sus films de samuráis se miraban en el western clásico). Tal vez su dramática trama, su trasfondo de filosofía oriental o su excesivo metraje pueda repeler a muchos espectadores, pero esto no quita que estemos ante un hito del cine en diversas maneras.

 

– Para interesados en las diversas artes orientales.

– Imprescindible si te gustó, por ejemplo, “La casa de las dagas voladoras”.

 

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