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John Sturges - 1955 - 'Conspiración de Silencio'Siempre vibrante, agresivo y crudo, el artesano cinematográfico John Sturges (“Duelo de titanes”, 1957, “Los siete magníficos”, 1960, o “La gran evasión”, 1963) imprime una fuerza y un suspense desbordados a este violento y pausado thriller rural al que deben mucho “En el calor de la noche” (Norman Jewison, 1967) o “Arde Mississippi” (Alan Parker, 1988). Interpretado con contundencia, este thriller emparentado con el western (ese misterioso extrangero que llega a un pueblo aislado para poner a los malos en el lugar que se merecen) desarrolla los conceptos de intolerancia, racismo, envidia o abuso de poder utilizando elementos de distintos géneros (drama, policíaco, acción, …) y dejando para el recuerdo algunas de las escenas más tensas y memorables del cine de los 50.

John J. Macreedy (perfecto y versátil Spencer Tracy, que logró el premio de interpretación en Cannes) es un ex-combatiente de la II Guerra Mundial, al que le falta un brazo, que llega a un pequeño pueblo llamado Black Rock. Busca a un granjero de origen japonés para entregarle una medalla concedida a su hijo, muerto en combate. Pero cuando pregunta por el solo encuentra desconfianza y hostilidad, todo el pueblo parece estar ocultándole el paradero del granjero.

Adaptando un relato corto de Howard Breslin, el guión de otro especialista del cine de acción (como Sturges), Millard Kaufman, configura una trama sencilla pero intensa, predecible pero atractiva, que se convierte en un vehículo excelente para demostrar que se puede mezclar un mensaje social efectivo y complejo con las actitudes más excitantes del cine de ‘tipos duros’ y de suspense. Un acertado discurso que critica el odio a lo diferente de esa deplorable América profunda, anclada en las más rancias costumbres y los prejuicios más ridículos; pero que también nos ofrece un auténtico espectáculo rodado en CinemaScope, cargado de actores míticos (Lee Marvin, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Anne Francis, Walter Brennan …), envuelto en la amenazante partitura del ganador de cuatro Oscars André Previn y con la imperturbable e impagable omnipresencia de Spencer Tracy.

 

– Para cualquiera que solo recuerde al inmenso Spencer Tracy por sus comedias junto a Katherine Hepburn.

– Imprescindible para activistas sociales enamorados de la época dorada del cine de Hollywood.

 

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