CINEBLOG.NET

 

1977

La última película de la etapa más underground y hardcore de John Waters es esta salvajada inclasificable en la que cerró unos incorrectísimos años 70, además de su irrepetible ‘trilogía punk’ (iniciada por “Pink Flamingos”, 1972, y “Cosas de hembras”, 1974). Lucha libre lésbica, exhibicionistas, cambios de sexo, castillos de cartón, disparos en el culo, todo tipo de bromas escatológicas y mucha basura; todo encaminado a poner patas arriba las reglas establecidas, la moral, la política, la religión, los roles de género, la economía, el poder, lo ‘moderno’ y cualquier cosa que se dé por afianzada. Obra maestra del cine independiente más provocador, de la incorreción y lo desagradable; cargada de humor sarcástico y una desfachatez inquebrantable digna de elogio que lo convertiría en el auténtico rey del cine transgresivo.

Peggy Gravel (Mink Stole), un ama de casa de clase alta, escuchimizada y aburrida huye junto con su obesa sirvienta negra (Jean Hill) tras la muerte de su marido. Su escapada acabará en un pueblo-estercolero llamado Mortville, controlado por la malvada Reina Carlota (Edith Massey).

A pesar de que “Desperate Living” fue la única película que Waters rodó sin su musa travestida Divine, si que se rodeó de una panda de impresentables seudo-actores que encajaban a la perfección en este universo de astracanada políticamente incorrecta, de divertida sátira socio-moral, de cariñoso espectáculo de freaks. Y es que si hay algo que caracteriza a este cuento sucio e imaginativo es su insobornable libertad argumental, temática y visual; que hacen de el un genial y atrevido catálogo de las inquietudes sociales y cinematográficas (desde melodramas estilizados como “Imitación a la vida”, 1959, de Doulgas Sirk a Disney o Akira Kurosawa) del refrescantemente insultante director de “Hairspray” (1988). Casi 40 años después de su estreno, “Desperate Living” (traducida a veces como “Vivir desesperadamente”) sigue siendo un film diferente, cargado de sexo, violencia y retos al conformismo occidental, de esos que las madres nunca dejarían ver a sus hijos.

 

– Para todo el que se considere suficientemente valientea.

– Imprescindible para los amantes de la comedia más insultante e incorruptible.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies