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José Luis Garci - 1981 - 'El Crack'El gusto de José Luis Garci (“Volver a empezar”, 1982, o “El abuelo”, 1998) por el cine americano se explicita como nunca en este homenaje al cine negro en el que el director reflexiona sobre las diferencias sociales y culturales entre Estados Unidos y España y desarrolla una enrevesada trama de detectives privados y falsas apariencias insólita en el cine patrio. Junto a su después coguionista habitual, Horacio Valcárcel (colaborador también de Antonio Mercero), Garci construye una historia al más puro estilo de Dashiell Hammett (autor de “El halcón maltés”) que le permite regodearse en su frikismo por la esa cínica figura que Humphrey Bogart inmortalizó en el cine; logrando un ejercicio de cinefilia tan estimulante como lúdico. Garci agrega a la parafernalia del cine negro un certero retrato costumbrista de la España de la época apoyado en un su habitual reparto de secundarios de calidad (Miguel Rellán, José Bódalo, María Casanova …), en una pegadiza banda sonora de Jesús Gluck y en un guión lleno de giros radicales.

Un excelente Alfredo Landa interpreta al antiguo policía y actual detective Germán Areta, que tendrá que averiguar el paradero la hija de un empresario que ha escapado de casa. El caso lo meterá en una trama de corrupción política que lo lleva hasta Nueva York.

Encontramos en “El Crack” (título que remite al momento de explosión económica y cultural que vivía España a principios de los 80) todos los elementos paradigmáticos de films como “El sueño eterno” (Howard Hawks, 1946); a los que Garci añade no pocos elementos de la cultura popular española de la época y unas relaciones entre los personajes que trascienden los atractivos tópicos del cine negro de los 40, acercándose más a los dramas con trasfondo romántico que rodó al principio de su carrera (“Asignatura pendiente”, 1977, o “Solos en la madrugada”, 1978). Solo por ver a ese icono del cine español llamado Alfredo Landa emulando a Humphrey Bogart por el Madrid de los 80 ya merece la pena este ejercicio de cinefilia con trasfondo socio-político (como el buen cine negro) muy alejado de la posterior carrera de Garci.

 

– Para los que piensen que no se puede hacer cine español de género.

– Imprescindible para los admiradores del gran Alfredo Landa, esta vez como tipo duro.

 

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