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094 - Michael Haneke - 1997 - 'Funny Games'El alemán Michael Haneke, uno de los directores más destacados, crueles y polémicos de la segunda mitad del siglo XX volvía por sus fueros habituales (films como “El video de Benny”, 1992, o “71 fragmentos de una cronología del azar”, 1994, ya habían levantado ampollas) con este drama de terror tan aséptico y despegado como amoral y atípico; jugando con la intertextualidad, la trampa argumental y el guiño al espectador (los personajes a menudo hablan a cámara de la estructura que debiera tener un film como el suyo) para crear una angustiosa atmósfera y un argumento tan sencillo como contundente. El secuestro de una familia por parte de un par de psicópatas, que parecen estar investigando la condición humana con el espíritu de un filósofo nazi, sirve a Haneke para desplegar otros de sus duros y sin concesiones alegatos a favor del cine como instrumento para despertar mentes aletargadas y remover estómagos (“La pianista”, 2001, “La cinta blanca”, 2009, o “Amor”, 2012).

Poco después de que el matrimonio formado por Georg (Ulrich Mühe) y Anna (Susanne Lothar) lleguen a su casa de vacaciones junto a su hijo, dos jóvenes (Frank Giering y el inquietante Arno Frisch) aparecen fingiendo estar en casa de unos vecinos. Pronto se descubrirá que en realidad no han ido hasta la casa para pedir huevos, sino para llevar a cabo un retorcido juego mortal.

El director de “Caché” (2002) reflexiona sobre la condición humana a través del propio espectador, poniendo a prueba los límites que este está dispuesto a atravesar y midiendo la cantidad de violencia que puede soportar; mirándolo directamente a la cara y rompiendo todas las leyes de los argumentos convencionales; dejando de lado la verosimilitud de la trama, caminando sobre la línea que separa la realidad de la ficción para confeccionar este estudio perverso sobre el observador y el observado (ese film que no es otra cosa que un trasunto del propio Haneke) y la violencia en los medios de comunicación. El propio Haneke dirigió un remake en EE.UU. diez años después rizando el rizo de la autorreferencia y la ruptura de la ‘cuarta pared’ que tanto gusta al austriaco.

 

– Para los que aguanten historias más duras que la vida misma.

– Imprescindible para los que quieran que Haneke les haga pasar un mal rato.

 

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