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Federico Fellini - 1957 - 'Las noches de Cabiria'Punto de inflexión en la carrera de uno de los grandes directores de la historia del cine; “Las noches de Cabiria” suponía el eslabón natural entre films herederos del Neorrealismo como “Los inútiles”, 1953, o “La Strada” (1954) y la fructífera etapa (repleta de surrealismo, poética cinematográfica y elementos autobiográficos) en la que Federico Fellini desarrolló su personal estilo en obras maestras como “Fellini 8½” (1963) o “Amarcord” (1973). Por ello, “Las noches de Cabiria” mezcla el dramático realismo de un argumento que sigue las desafortunadas vivencias de una prostituta en Roma (una tierna y entrañable Giulietta Masina en una de sus interpretaciones más inolvidables); con el mundo onírico y vanguardista, que se convertiría en el sello de identidad del director de “La dolce Vita” (1960), a través de un inspirado lirismo que recorre una serie de ‘episodios’ vitales que, lejos de fragmentar la trama, se complementan perfectamente configurando la personalidad y el destino de la protagonista.

Cabiria (la esposa y musa de Fellini, Giulietta Masina) es una mujer ingenua y bondadosa que ha de ejercer la prostitución para salir de la miseria a la que las diversas tragedias de su vida la han avocado. A pesar de ello, Cabiria aún sueña con un ‘príncipe azul’ que la aleje de las calles.

Fellini y Masina (a la que el director consagró con “Giulietta de los espíritus”, 1965) logran una hermosa reflexión acerca de la vida y de la humanidad, del coraje y el destino (basada en la novela de Maria Molinari); con la mala suerte de Cabiria como bandera y una serie de personajes secundarios estupendos liderados por un atajo de hombres, que representan el lado más detestable de la sociedad, los cuales solo buscan sacar provecho de la bondad y las buenas intenciones. Así, el guión (escrito a ocho manos junto a sus colaboradores habituales Ennio Flaiano y Tullio Pinelli, y al futuro maestro de la incorrección Pier Paolo Pasolini) se erige como una metáfora social y humana, en la que el pesimismo deja lugar a un amor incondicional y mágico por los altibajos de la existencia.

 

– Para los que no creen que una película con sensibilidad tenga que ser una película blanda y cursi.

– Imprescindible si alguien aún no conoce el cine de Fellini.

 

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