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Pedro Almodóvar - 1988 - 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'El director Manchego hace un compendio de los aciertos de sus seis largometrajes anteriores (algunos tan destacables como “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, 1984, o “La ley del deseo”, 1987) añadiendo a un argumento de melodrama pasado de vueltas unas maneras de comedia alocada de enredo, unos delirantes y sobreestimulados personajes y un colorido estilo visual. El resultado es esta divertida comedia ochentera alrededor de la figura de la mujer y de la dificultad de alcanzar la felicidad. Pedro Almodóvar logró una nominación al Oscar y el reconocimiento internacional con esta histérica comedia que sabe conjugar los más underground con las maneras más clásicas sin que nada desentone. El director de “Todo sobre mi madre” (1999) afinó ese estilo profundamente cinéfilo (que debe tanto a José Luis Alcaine como a Bernardo Bonezzi), provocador y original que terminaría convirtiéndolo en uno de los más reputados autores cinematográficos del siglo XXI.

Pepa (Carmen Maura) es una actriz de doblaje que acaba de ser abandonada por Iván (Fernando Guillén). Decide entonces alquilar el piso que compartían para evitar recordarlo. Pero todo se pondrá extraño con la llegada de la chiflada ex-mujer de Iván (Julieta Serrano), una joven pareja que quiere alquilar el piso (Antonio Banderas y Rossy de Palma) y son más de lo que parecen o Candela (María Barranco), amiga de Pepa que ha tenido un lío con un terrorista chiíta.

Inspirándose en la obra de teatro “La voz humana” (que el vanguardista cineasta, poeta, novelista o pintor, Jean Cocteau estrenó en 1930), “Mujeres al borde de un ataque de nervios” nos traslada a un universo urbano donde cualquier cosa puede ocurrir, donde las casualidades y las tragedias se suceden al ritmo de las referencias cinéfilas (de “El mago de Oz”, 1939, de Victor Fleming a maestros como Luis Buñuel o Alfred Hitchcock) y los histéricos diálogos. Estupendamente escrita y dirigida, la película recolectó premios en festivales como Venecia, Toronto o Nueva York, haciendo que el mundo volviese a fijarse en la denostada cinematografía española.

 

– Para coleccionistas de comedias corales repletas de interpretaciones divertidísimas.

– Imprescindible para los que no se riesen con “Los amantes pasajeros”.

 

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