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Budd Boetticher - 1956 - 'Tras la pista de los asesinos'Aunque condenada al olvido por su condición de serie B, “Tras la pista de los asesinos” es un ejemplo perfecto de vibrante western de búsqueda de venganza en el que unieron fuerzas diversos iconos del género. En el lado creativo teníamos a  dos iconos del cine de explotación y bajo presupuesto: el polifacético realizador Budd Boetticher (aunque dirigió comedias o cine negro fueron westerns como “El desertor de El Álamo”, 1953, o “Los cautivos”, 1957, los que le dieron sus mayores éxitos); y el guionista especializado en cine del oeste Burt Kennedy (cuya carrera como director dejó joyas como “Ataque al tren blindado”, 1967, o “También el sheriff necesita ayuda”, 1969), que en su primer guión creó una historia tan sencilla como efectiva. Boetticher explota al máximo todos los elementos ‘gratuitos’ de que dispone (como su excelente uso de los paisajes naturales) y convierte sus flaquezas en virtudes (como adaptar perfectamente a la narración las carencias interpretativas de Randolph Scott), regalándonos un grandilocuente western que se eleva por encima de la mediocridad de otros intentos de la época.

Ben Stride (Randolph Scott) es un antiguo sheriff obsesionado con la muerte de su esposa durante un atraco a un banco. Stride decide dar caza a los siete atracadores, por lo que emprende un viaje en el que se cruzará con una joven pareja de colonos y con un carismático némesis (Lee Marvin).

Por si fuera poco, este clásico del cine de entretenimiento de los 50, sin pretensiones ni grandilocuencias, contaba en su lado sección ejecutiva con la producción del mismísimo John Wayne y de otro clásico del cine de acción de consumo: Andrew McLaglen (“El gran MacLintock”, 1963, “Chisum”, 1970, o “Patos salvajes”, 1978). Todo ello sin olvidar un magnífico reparto liderado por la estrella en decadencia Randolph Scott, que aún protagonizaría 6 films más para Boetticher (y culminaría su carrera con la obra maestra de Sam Peckinpah “Duelo en Alta Sierra”, 1962); y por un ya veterano secundario característico llamado Lee Marvin, llamado a convertirse en uno de los tipos duros más memorables del cine.

 

– Para los que saben disfrutar con una buena película del oeste.

– Imprescindible para buscadores de joyas escondidas en la inmensidad de un género sobreexplotado.

 

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