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040 - Georges Franju - 1960 - 'Los ojos sin rostro'Enfermizo thriller de terror recibido en su momento como una simple cinta de género exhibida en programas dobles (concebida para competir con las exitosas producciones de la Hammer), pero que posteriormente se ha ido revalorizando por su original propuesta, su truculento sentido de la belleza poética y un ritmo engañoso que sorprende al espectador. Director, guionista y fundador (en los años 30) de la Cinemateca Francesa, George Franju (“La cabeza contra la pared”, 1959, “Relato íntimo”, 1962, o “Judex”, 1963) desplegó con elegancia una serie de recursos narrativos, inspirados en la obra cinematográfica de Jean Cocteau y en los clásicos del cine mudo de terror, que convertían un argumento tan delirante como atractivo en un angustioso cuento de hadas en torno a la paternidad y la imagen externa; envuelto por una atmósfera pesadillesca y un tanto retro.

El doctor Génessier (Pierre Brasseur) es un excelente cirujano desequilibrado porque su hija (Edith Scob) ha sido desfigurada en un accidente de tráfico. Génessier secuestra chicas para utilizarlas en su desquiciado plan, el cual le devolverá la belleza de su hija.

El talento para el suspense y lo sórdido de los escritores Pierre Boileau y Thomas Narcejac (autores de las novelas en las que se basan “Las diabólicas”, 1955, de Henri-Georges Clouzot, o “Vértigo”, 1958, de Alfred Hitchcock) es un motivo más para disfrutar de este clásico de culto que mezcla el cine de ‘mad doctors’ (que había vivido una época dorada en el cine de terror de los 50) con esa visión estética atormentada y romántica tan propia de la cultura francesa. Influencia visible en muchos autores modernos (Pedro Almodóvar y “La piel que habito”, 2011, son un clarísimo ejemplo) y gran cantidad de producciones de terror de serie B (de William Castle a Jesús Franco, que hizo su propia versión con “Los depredadores de la noche”, 1987), el film de George Franju es, además de un film de terror estilizado, inquietante y sorprendente, una triste reflexión sobre el amor y las consecuencias de querer a alguien, sobre las obsesiones y el culto a la belleza.

 

– Para buscadores de tesoros escondidos.

– Imprescindible para estudiosos del ritmo cinematográfico y del uso de la atmósfera.

 

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