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Samuel Fuller - 1953 - 'Manos peligrosas'El siempre sorprendente pero nunca suficientemente valorado director de ‘serie B’ Samuel Fuller (“Corredor sin retorno”, 1963, “Una luz en el hampa”, 1964, o “Uno Rojo: División de choque”, 1980) afrontaba su sexto largometraje con financiación de un gran estudio (20th Century Fox) tras haber sacado calidad de la nada en westerns y films bélicos de consumo (algunos clásicos de culto como “Casco de Acero”, 1951). La maestría de Fuller para crear atmósferas intensas y emocionantes con pocos medios (la música, la fotografía o su elaborada puesta en escena a base de primeros planos y cuidados movimientos de cámara) se pone de manifiesto en este malsano drama criminal que el mismo escribió logrando un sombrío y violento thriller que mezcla los bajos fondos neoyorquinos (a pesar de estar rodada en Los Angeles) y la vida de los pequeños delincuentes con el espionaje internacional y las conspiraciones con mayúsculas.

Skip McCoy (insustituible Richard Widmark) es un carterista de poca monta recién salido de la cárcel que un día roba, sin saberlo, un microfilm a una joven (Jean Peters) en el metro. El microfilm contiene información secreta que agentes soviéticos quieren tener en su poder, y Skip se verá en medio de todo.

Ladrones de poca monta, cínicos policías, asesinatos y un marcado tono antipatriótico sustentan esta joya arraigada a la Guerra Fría, al siempre misterioso enfrentamiento, por medio de de agentes secretos, entre la URSS y los EE.UU.; convirtiendo este tema en uno de los nuevos recursos a utilizar en el cine negro de los 50 (un ejemplo sería “El beso mortal”, 1955, de Robert Aldrich). Y es que “Manos peligrosas”, a pesar de su ínfimo presupuesto y su falta de pretensiones, supuso su primera llamada de atención a los críticos (consiguió el León de Oro en Venecia y un par de nominaciones a los Oscars) sobre el talento que se escondía en este artesano director de ‘segunda’; y al menos los europeos nunca lo dejaron de lado (la Nouvelle Vague se miraría en directores-autores como Sam Fuller; y podemos apreciar la influencia en “Pickpocket”, 1959, de Robert Bresson).

 

– Para interesados en el cine negro clásico más trepidante y atrevido.

– Imprescindible para iniciar un maratón de films del gran Sam Fuller.

 

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