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Mervyn LeRoy - 1932 - 'Soy un fugitivo'En los albores del cine sonoro, antes de que el código Hays coartase las libertades cinematográficas y en plena fiebre del cine criminal gracias a “El enemigo público” (William A. Wellman, 1931); llegó la gran pionera y una de las mejores películas de género carcelario (y de fugas) de la historia del cine. Y es que de “Soy un fugitivo” han estado bebiendo durante 90 años todos los films ambientados en prisiones, recorriendo sus tópicos visuales y narrativos (veasé “Toma el dinero y corre”, 1968, de Woody Allen u “O Brother!”, 2000, de los hermanos Coen). Un pasional y carismático Paul Muni (que se consagraría al año siguiente con “Scarface, el terror del hampa”) protagoniza esta historia de héroe caído, de perdedor y antihéroe de la Gran Depresión (figura habitual del Cine Negro); dirigida con buen pulso por el todo terreno Mervyn LeRoy (que aquel mismo año estrenó dios obras maestras más: la comedia “Esta noche o nunca” y el film de gangsters “Hampa dorada”).

James Allen (Paul Muni) es un veterano de la I Guerra Mundial se ve obligado a vivir vagabundeando. Un día es acusado injustamente de un robo y condenado a 10 años en una ‘cadena de presos’ de una cruel prisión sureña. Pero aquel lugar no va a retenerlo mucho tiempo.

Adaptando la novela autobiográfica de Robert Elliott Burns, los guionistas Howard J. Green & Brown Holmes desarrollan en su violento relato crítica social y al sistema penitenciario; proponiendo que el ambiente de odio de los campos de trabajos forzados es contraproducente (el film contribuyó a que se reformase el sistema estadounidense de prisiones) y mostrándolos como lugares inhumanos. “Soy un fugitivo” es un prodigio de concisión (en hora y media escasa), emoción y tensión; una realista y algo olvidada vuelta de tuerca con lección moral al cine negro que se estaba haciendo en la época (aunque con muchas conexiones con este) que ha ido revalorizándose con el paso del tiempo debido a su sencillez y su contundencia (y a su cinematográfica exposición de problemas y valores universales y atemporales).

 

– Para cualquier aficionado al cine carcelario.

– Imprescindible para buscadores de los orígenes de géneros cinematográficos.

 

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