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Todd Solondz - 1995 - 'Bienvenido a la casa de muñecas'Lo más parecido a una comedia que la mente extraña, retorcida y antisocial de Todd Solondz (“Happiness”, 1998, “Cosas que no se olvidan”, 2001, o “Palíndromos”, 2004) puede concebir es esta sátira sangrante de la sociedad moderna (y de la clase medio-baja en particular) con la que diseccionar la hipocresía y el culto a la artificialidad y la superficialidad a través de la historia de una poco agraciada joven a la que acosan en la escuela y su enervante familia. Políticamente incorrecto, como siempre Solondz consigue (o al menos lo intenta con insistencia) llegar a incomodar al espectador llevando las situaciones al límite de su patetismo; colocando a su protagonista en una serie de peripecias humillantes y desafortunadas con las que el director-guionista parece confeccionar una metáfora no disimulada sobre los problemas de integración y autoafirmación que surgen en una etapa tan difícil como es la adolescencia.

Dawn Wiener (una impagable Heather Matarazzo) es una chica de 12 años que vive en una barrio residencial de la periferia de Nueva Jersey con unos padres que la ignoran, un hermano de 17 años (Matthew Faber) que la odia y una repelente hermana de 8 años a la que sus padres prestan toda su atención. En el instituto entablará una rara relación con un joven delincuente (excelente también Brendan Sexton III).

Obra maestra de ‘la-sonrisa-que-se-te-hiela-en-la-boca’, “Bienvenido a la casa de muñecas” supuso la aceptación de Solondz como una de las grandes promesas del cine independiente americano (lo que ha ido corroborando) que había cambiado el panorama cinematográfico de los 90, por su uso de la mediocridad como leit-movit de un cine que después se volvería aún más ácido y radical; desmarcándose de otros directores de su generación que enmarcaban sus films en géneros populares (Kevin Smith,  Richard Linklater o el mismísimo Quentin Tarantino). Y es que “Bienvenido a la casa de muñecas” es una película inclasificable, cruel y malintencionada; una suerte de ‘film punk’ que triunfó en festivales como Berlín o Valladolid y logró el Gran Premio del Jurado en Sundance.

 

– Para los que esté buscando una versión femenina de “Napoleón Dynamite”.

– Imprescindible para entender la actitud del cine independiente-social de extrarradio.

 

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