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Richard Fleischer - 1971 - 'El estrangulador de Rillington Place'Inspirada en los crímenes reales del asesino en serie John Christie (que mató al menos a ocho mujeres en el Londres de los años 40), “El estrangulador de Rillington Place” es un intenso y angustioso drama criminal, rodado con saber hacer por el prolífico, polifacético y ya veterano Richard Fleischer (recordado por films de aventuras como “20.000 leguas de viaje submarino”, 1954, o “Los Vikingos”, 1958; y de ciencia-ciencia ficción como “Viaje alucinante”, 1966, o “Soylent Green: Cuando el destino nos alcance”, 1973). Pero además de sus incuestionables aciertos estéticos y narrativos (que pasan por cierta ruptura con los códigos habituales de esta clase de films), el verdadero motor de esta suerte de biopic criminal son su trío protagonista: con un aún joven John Hurt y un perturbador Richard Attenborough (que no quedó contento con el resultado final); además de un sobrio pero efectivo tratamiento psicológico de la contradicción y la obsesión escodida tras la cotidianidad.

Una joven pareja (John Hurt y Judy Geeson) se muda a una casa en Rillington Place. Bajo ellos vive un extraño tipo (inquietante Richard Attenborough) con un sórdido pasado de asesino violento y necrófilo.

Siguiendo un camino opuesto al seguido en la también destacable “El estrangulador de Boston” (1968), Fleischer deja de lado el suspense y la intriga propia de un thriller para centrarse fría y escalofriantemente en los personajes y en los hechos (sin esas virgerías visuales y narrativas de su predecesora); confeccionando un ejercicio de realismo quirúrgico que no fue muy entendido en el momento de su estreno, interpretando su carencia de efectismos y su minuciosidad como simple falta de imaginación (aunque el tiempo la haya puesto en el lugar que merece). Lo cierto es que “El estrangulador de Rillington Place” es uno de los más originales, atrevidos y amargos alegatos en contra de la pena de muerte que se hayan rodado; con una deprimente y patética ambientación que nos sumerge en su historia de ‘terror-que-se-esconde-tras-la-puerta-del-vecino’ con maneras de cine de autor.

 

– Para los que gusten del cine independiente americano de los 70.

– Imprescindible para recuperar a uno de los directores más infravalorados de los últimos 50 años.

 

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