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Santiago Aguilar & Luis Guridi - 1994 - 'Justino, un asesino de la tercera edad'Primera parte de la ‘trilogía de los oficios’ que La Cuadrilla (Santiago Aguilar y Luis Guridi) dirigió durante los 90; y que no pudieron superar con las, no obstante, apreciables siguientes entregas: “Matías, juez de línea” (1996) y “Atilano, presidente” (1998). El film propone una feroz crítica social cargada de un negrísimo humor en la línea de las satíricas tragicomedias del gran Rafael Azcona; una suerte de película de terror criminal con trasfondo más cercana a “Henry, retrato de un asesino” (John McNaughton, 1986) que a “El silencio de los corderos” (Jonathan Demme, 1991). El valor de una vida humana (para los personajes, para el gobierno o para el propio espectador) o el papel de la tercera edad en la sociedad moderna son temas desarrollados en esta historia de asesinos en serie contada en clave neorrealista y costumbrista que sorprende y emociona, impresiona y divierte.

Justino (un excelente Saturnino García, que logró el Goya al mejor actor revelación con 59 años) es un puntillero jubilado que comienza a compaginar su experiencia en las plazas de toros con su deseo de ocupar tanto tiempo libre. Junto al almohadillero Sansoncito (Carlos Lucas), emprenderá una carrera criminal que le aportará grandes beneficios.

En una época en la que una nueva generación de jóvenes cineastas estaban revolucionando el panorama del cine español (Alex De la Iglesia, Juanma Bajo Ulloa, Julio Medem, Mariano Barroso, …), La Cuadrilla se unió a la fiesta con un film arriesgado, de bajo presupuesto, independiente como pocos en el panorama patrio, rodado en un expresionista blanco y negro (obra de Flavio Martínez Labiano), protagonizado por un anciano (que además es un ‘puntillero’ jubilado) y que pone el dedo en la llaga de ciertos problemas sociales que la sociedad intenta apartar; verdades incómodas que involucran al espectador desde diversos niveles (sociales, políticos, existenciales, …). Y es que aunque “Justino…” tenga ciertos problemas de consistencia y ritmo narrativo, no se puede dudar de que estamos ante una de las más originales joyas del cine de género español de los 90, plagado de impagables secundarios y aciertos visuales y temáticos.

 

– Para sociólogos aficionados a la antisocialidad.

– Imprescindible para los coleccionistas de joyas bizarras del cine español.

 

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