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Carol Reed - 1947 - 'Larga es la noche'Aunque evitando por todos los medios dar nombres concretos para evitar problemas con la censura británica de la época (que no obstante provocó que se suavizase el contenido violento de algunas escenas), “Larga es la noche” es un thriller criminal (muy emparentado con el cine negro) ambientado a principios del siglo XX, en una Irlanda estrecha y oscura en la que el IRA está en guerra con el gobierno. Una cuidada realización de un Carol Reed en su mejor época (“El ídolo caído”, 1948, “El niño y el unicornio”, 1955, u “Oliver”, 1968), una puesta en escena y una ambientación sombría y hermética, una serie de secundarios (que el protagonista va encontrando en su periplo) para todos los gustos, una fotografía con influencias expresionistas (Robert Krasker lograría el Oscar por un trabajo similar en “El tercer hombre”, 1949, del propio Reed) y un montaje magistral, son las no pocas bazas que juega este film.

Tras un atraco fallido a un banco con el fin de financiar una organización ilegal (el IRA), Johnny McQueen (un joven, pero ya experimentado, James Mason) ha de huir en una particular ‘Odisea’ nocturna atravesando una ciudad con la arquitectura de Belfast (aunque nunca se dice tampoco el nombre), mientras su pareja (Kathleen Ryan) y la policía tratan de encontrarlo.

“Larga es la noche” sabe combinar perfectamente un atractivo argumento cargado de suspense (no se puede decir que sea un film político), que engancha al espectador desde el principio con su tono casi kafkiano; una tenebrosa y amenazante concepción visual que encaja a la perfección con el peligro mostrado en su trama, tras cualquier esquina; un excelente trabajo técnico y de cámara demostrado por una serie de escenas que elevan el film a la categoría de obra maestra; y un cuidado (aunque un tanto idealizado) retrato de la sociedad irlandesa, marcada por la religión y la hermandad surgida como respuesta a la ocupación británica (el film está ambientada antes de 1922, año de la independencia de Irlanda). En definitiva, una película que lo tiene todo, figura y fondo, técnica y arte.

 

– Para buscadores de perlas olvidadas.

– Imprescindible para ver cine político indirecto a finales de los 40.

 

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