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106 - Rob Reiner - 1990 - 'Misery'Inquietante, claustrofóbica y cruel adaptación del libro de Stephen King (a manos del oscarizado escritor y guionista William Goldman, que ya trabajó con el director en la adaptación de su libro más popular: “La Princesa Prometida”, 1987); en la que el neoyorquino Rob Reiner (actor, productor y director de éxitos como “This is Spinal Tap”, 1984, o “Algunos hombres buenos”, 1992) carga las tintas de terror psicológico con tensión ‘in crescendo’ que te deja sin aliento. Pero además de su cualidad de cuento tortuoso y pesadillesco, el film (como en numerosos relatos del genio de Maine) reflexiona sobre el proceso creativo y la condición de autor; sobre la ‘relación vampírica’ que se establece entre el escritor y sus lectores (y por extensión entre cualquier artista y sus seguidores), que puede llegar a coartar, por la combinación de la adoración desmedida y los engranajes de la industria cultural, la vida y la obra de su creador.

Paul Sheldon (un esforzado James Caan) es un escritor que se ha ganado la vida escribiendo novelas románticas protagonizadas por la heroína Misery. Pero en la última decide matar a Misery y comenzar una nueva etapa escribiendo sobre otros temas. Pero, una vez terminado su nuevo libro, tiene un accidente y es rescatado de la nieve por Annie Wilkes (perturbadora Kathy Bates, que logró el Oscar por este film); la cual es admiradora de Misery. Cuando esta lee el último libro de Sheldon y descubre que Misery muere, decide retener al escritor a la fuerza, hasta que resucite a su querido personaje.

Antes de la llegada de Frank Darabont (“Cadena perpetua”, 1994), Rob Reiner se convirtió en el director que mejor había puesto en imágenes el reflexivo, terrorífico y nostálgico universo literario de Stephen King (gracias también a “Cuenta conmigo”, 1986); y si a eso añadimos un buen duelo interpretativo entre la implacable y psicopática Bates (un apellido muy adecuado) y el sufrido Caan, que convierte el film (casi con una sola localización) en un recital de suspense y mal rollo (inolvidable la escena de la maza) y un argumento tan sencillo como contundente; la irrepetible conjunción de talentos técnicos y artísticos (fue el último trabajo fotográfico de Barry Sonnenfeld) no puede más que resultar uno de los grandes ‘films situacionales’ de la historia.

 

– Para amantes del buen cine de terror.

– Imprescindible para los que preparen un ranking de las mejores adaptaciones de Stephen King.

 

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