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Robert De Niro - 1993 - 'Una historia del Bronx'En su primer film como director (en 2006 dirigiría “El buen pastor”), Robert De Niro nos presenta una historia de iniciación, excelentemente ambientada, con el mundo de la mafia como trasfondo. Aunque De Niro maneja con pulso firme lo aprendido sobre el crimen organizado de Coppola y Scorsese (en films como “El padrino: parte II”, 1974, o “Uno de los nuestros”, 1990), lo importante de la película es el drama familiar y el descubrimiento del mundo a base de las difíciles elecciones que ha de afrontar el protagonista. Con una estupenda banda sonora, compuesta por clásicos del rock, pop y soul (también herencia de Scorsese), como escenario sonoro, la emocionante trama, en torno a la siempre conflictiva relación paterno-filial, recorre varias décadas del conocido barrio neoyorquino exponiendo problemas como el racismo, los conflictos entre modernidad y tradición o el aprendizaje vital con un encanto hipnótico y pulso maestro.

Calogero (Lillo Brancato) es un joven del Bronx que comienza a trabajar para un gangster (Chazz Palminteri, que escribió el guión basándose en su propia vida) que tiene su centro de operaciones cerca de su casa. El padre de Calogero (Robert De Niro) es un conductor de autobuses que no quiere que su hijo se mezcle con delincuentes y hará lo posible para que cambie de vida.

El film está impregnado por una nostalgia y un cariño por los personajes y por la ciudad de Nueva York que consigue que el público empatice rápidamente con la historia (que por otro lado plantea temas universales); y es que tanto De Niro como Palminteri crecieron, durante los 50 y 60 en barrios neoyorquinos con familias italoamericanas (aunque los padres de De Niro era artistas y los de Palmiteri, como se ve en el film, un ama de casa y un conductor de autobús). La sinceridad, la sencillez y la falta de pretensiones trascendentales incrementan el atractivo y la accesibilidad de esta historia de pérdida de la inocencia y crecimiento personal que tiene en su duelo entre ‘figuras paternas antagónicas (y no obstante similares)’ una sugerente metáfora sobre la dualidad-unidad de la moral, la sociedad y la familia.

 

– Para los que quieran saber cómo sería “Uno de los nuestros” con menos medios y menos pretensiones.

– Imprescindible para los que gustan de las relaciones cinematográficas padre-hijo.

 

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