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William Castle - 1959 - 'Escalofrío'El gran maestro de la serie B de los años 40 y 50 William Castle comenzó en 1958 a producir sus propias películas al margen de los grandes estudios, creando algunos de los más imaginativos hitos del cine de terror de la época (“La mansión de los horrores”, 1959, “Los trece fantasmas”, 1960, o “Mr. Sardonicus”, 1961), entre los que se cuenta esta improbable y delirante obra maestra de la ciencia-ficción macabra. Sustentada en el estandar argumental de las películas de ‘mad doctors’, “Escalofrío” sabe mantener la atención gracias a su buen manejo de la tensión cinematográfica y a un icónico Vincent Price forjándose su condición de mito del cine de terror. Pero también es una de las cumbres del espíritu casi feriante de Castle, con sus rimbombantes y efectistas anuncios, su merchandising o su afán por ampliar la experiencia cinematográfica a base de efectos varios en el patio de butacas (llegó a instalar en los cines unos motores en los asientos para asustar al público).

El Dr. Warren Chapin (impagable Vincent Price) descubre que una especie de bicho extraño, parecido a una oruga mutante que solo se puede combatir gritando de terror, recorre la espina dorsal de las personas cuando sufren una fuerte impresión. El ambicioso doctor se propone extraer esa criatura del cuerpo humano, lo que no será una buena idea.

Pero las cualidades de “Escalofrío” no se limitan a su condición de agresivo y atractivo objeto comercial creado y vendido implacablemente por William Castle (que incluía un prólogo en el que avisaba de los peligros mortales de ver asistir a la proyección, ‘un grito a tiempo puede salvar tu vida’, decía); sino que hay en el film un juego metanarrativo en torno a las salas de cine en el que los gritos de los espectadores y el miedo funcionan como doble referencia dentro y fuera de la película (con ese clímax final en un cine donde ponen films mudos). El mejor ejemplo de una manera de entender el cine que Joe Dante homenajeó con nostalgia en “Matinee” (1993) y que ha influido a otros autores desde Alfred Hitchcock y su “Psicosis” (1960) a Robert Zemeckis, que produjo varios remakes de films de Castle.

 

– Para los que busquen propuestas bizarras dentro del cine de terror clásico.

– Imprescindible para los amantes de la Serie B más carismática.

 

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