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Werner Herzog - 2005 - 'Grizzly Man'Además de uno de los grandes autores cinematográficos del cine alemán, popular por sus épicas indagaciones de la condición humana y su relación con la Naturaleza, Werner Herzog es un maestro del documental (“La tierra del Silencio y la Oscuridad”, 1971, “Mi enemigo íntimo”, 1999, o “Encuentros en el Fin del Mundo”, 2007), impregnando sus narraciones de originalidad y profundidad filosófica. Así, con las grabaciones (más de 100 horas) que el naturalista Timothy Treadwell hizo durante sus últimos cinco años de vida viviendo con los osos Grizzly (porque no parece estudiarlos mucho), el director de “Fitzcarraldo” (1982) construyó uno de los documentales más estremecedores de la historia del cine. Su voz cavernosa y una serie de testimonios entre irónicos y cirquenses (inolvidable la intervención del forense) elevan el film a alegoría existencial y burlesca del sueño americano a través de uno de los temas predilectos de Herzog: la delimitación de la locura y su estatus social y filosófico (con los bellos e inhóspitos paisajes como metáfora). El tema de la locura deriva en el de la estupidez humana, dejando al espectador decidir por sí mismo qué clase de persona era Treadwell y porqué hacía lo que hacía.

Timothy Treadwell es un joven obsesionado con los osos que decide ir al Parque Nacional Katmai, en Alaska, con la excusa de protegerlos de la caza furtiva. Allí, durante varios años, establece una relación con los osos que el parece idealizar hasta extremos peligrosos.

La fuerza y la complejidad de la historia, unido a la existencia de gran cantidad de material grabado podían haber supuesto una gran película en manos de cualquier otro, pero Herzog no se conforma con mostrarnos la historia de una manera convencional. Por ello confecciona unas entrevistas casi surrealistas, nos regala una serie de reflexiones tan profundas como certeras y deja para los anales cinematográficos algunas secuencias ya míticas (como esa en la que escucha el audio de la muerte de Treadwell, huyendo de lo sensacionalista a base de ironía metacinematográfica). Ecologismo, existencialismo o simple vouyerismo, el caso es que “Grizzly Man” es uno de esos films de los que no puedes apartar la mirada.

 

– Para naturalistas escépticos (y también lo contrario).

– Imprescindible para los amantes de las obras maestras sobre la psicología humana.

 

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