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Sam Mendes - 2002 - 'Camino a la Perdición'A partir de la novela gráfica de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner, Sam Mendes (“Jarhead”, 2005, o “Skyfall”, 2012) cambió de tercio con respecto a su anterior film (“American Beauty”, 1999), creando un majestuoso espectáculo con tono de tragedia griega y una estética oscura y elegante que reverencia al cine negro clásico tanto como a los códigos de honor samurais (el comic de Collins y Rayner está inspirado en el famoso manga ‘Lone Wolf and Cub’). Así un sencillo argumento de mafiosos, sicarios y traiciones (que nos hace pensar irremediablemente en “El silencio de un hombre”, 1967, de Jean Pierre Melville), serio y sólido, parco en diálogos y de inevitable resolución; se erige como un sombrío y poderoso ejercicio de estilo en el que se combinan con afán cinéfilo las señas de identidad y los universos estéticos de Sergio Leone, Alfred Hitchcock, Akira Kurosawa u Orson Welles.

Durante los años de la Gran depresión, Michael Sullivan (Tom Hanks) es un sicario del gangster irlandés John Rooney (Paul Newman). Es un tipo efectivo y metódico con su trabajo y también un buen padre de familia. Un día, su hijo (Tyler Hoechlin) lo sigue para averiguar en qué trabaja su padre, pero termina viendo más de lo que debería.

Un estupendo reparto (Jude Law, Jennifer Jason Leigh, Daniel Craig, Ciarán Hinds, Stanley Tucci, …) sube el nivel de un guión que esconde tras su sencillez una complejidad conceptual que pasa por sus referencias genéricas y visuales (excelente trabajo de luces y sombras del director de fotografía Conrad L. Hall, que logró su tercer Oscar póstumamente), con numerosos simbolismos; por su poética y lúgubre mirada al mundo del crimen organizado (mezclando personajes inventados con otros reales como Frank Nitti o Al Capone); por su reflexión sobre relaciones paterno-filiares (no solo entre el protagonista y su hijo); por su desencantada visión de una sociedad interesada y amoral que parece sacada del mismísimo infierno (a lo que ayuda su ambientación); o por su discurso en torno a como la violencia corroe la condición humana.

 

– Para amantes del buen cine negro moderno que respeta los cánones del género.

– Imprescindible para los que aún no se hayan rendido a la maestría de Tom Hanks.

 

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