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René Clément - 1952 - 'Juegos Prohibidos'No por casualidad ambientada en los años de la Segunda Guerra Mundial, “Juegos Prohibidos”, la mejor película del francés René Clement (“A pleno Sol”, 1960, “Los felinos”, 1964, o “El pasajero de lluvia”, 1970), mezcla con sabiduría el realismo más crudo (como en la primera parte del film) con la magia resultante de ver el mundo a través de los ojos de un niño sin caer en ningún momento en sensiblerías. Clement (que participó también en el guión, que adapta la novela homónima de François Boyer), usando la muerte como elemento clave (y la emotiva nostalgia que evoca el tema clásico ‘Romance’, interpretado por el guitarrista murciano, lorquino, Narciso Yepes), reflexiona y critica la hipocresía y la maldad del ser humano a la vez que los niños van interpretando el mundo que los rodea en este dramático cuento moral de pérdida de la inocencia, tan tierno como cruel, que pone su esperanza en la infancia mientras desarrolla su visión más negativa sobre unos adultos marcados por los dogmatismos más rancios e intolerantes.

Paulette (inolvidable Brigitte Fossey) es una niña de 5 años que, tras quedarse huérfana en un bombardeo alemán mientras intentan huir de París, es acogida por la familia Dollé, que vive en la campiña francesa. Allí Paulette entablara amistad con Michel, el hijo de 10 años de los Dollé.

La sombra de la II Guerra Mundial sobrevuela sobre “Juegos prohibidos” tanto dentro como fuera de la película; que reflexiona con ironía y agudeza sobre las consecuencias y las causas de tal debacle moral y humana mostrándonos como los niños protagonistas crean su propia escala de valores y explicaciones hacia temas tan profundos como la muerte. A pesar de lograr gran aceptación por parte de la crítica (ganó el León de Oro en Venecia y fue nominada al Oscar por su estupendo guión) y el público (solo en Francia tuvo casi 5 millones de espectadores), hubo ciertos sectores que la criticaron duramente por considerar vejatoria su visión de las zonas rurales y por mostrar una serie de situaciones que no consideraban que debiesen estar protagonizadas por niños. Y es que “Juegos prohibidos” es una conmovedora obra maestra, pero también es incómoda para los cerrados de miras.

 

– Para todos los que aún conservan su ‘niño interior’.

– Imprescindible para reconciliarse con el cine francés.

 

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