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Tres grandes talentos airados, contestatarios y geniales del Hollywood más alternativo se unieron para contar este drama policíaco, basado en una historia real, sobre la corrupción policial y la integridad moral: un siempre agudo e intenso Sidney Lumet (“12 hombres sin piedad”, 1957, “Tarde de perros”, 1975, o “Network”, 1976), que pasaba por su mejor momento artístico; el guionista Waldo Salt, que había vuelto al candelero con “Cowboy de Medianoche” (1969), consiguiendo su primer Oscar tras 20 años en la sombra por culpa del Comité de Actividades Antiamericanas; y un Al Pacino llamado a convertirse en el gran actor de su generación, que buscaba desencasillarse del papel de calculador gánster italoamericano entre las dos primeras entregas de “El Padrino” (1972) con un personaje que este realista film policíaco convirtió en icono de la integridad policial en una década en la que el ‘buen rollo hippie’ dio paso al desencanto más cínico y pesimista.

Frank Serpico (Al Pacino) es un joven policía de Nueva York que se niega a aceptar dinero de corredores de apuestas para mantener la boca cerrada. Esto lo llevará a convertirse en el más odiado del Departamento. Serpico será trasladado a varias comisarías comprobando que la corrupción se encuentra en todos lados. Y para intentar cambiar las cosas tendrá que enfrentarse a todos.

Estupendo retrato de los años 70 que subvierte el rol habitual de los policías honrados por medio de la cultura libertaria e intelectual del Greenwich Village neoyorquino de principios de la década al ritmo de una melódica banda sonora de Mikis Theodorakis (popular por “Zorba el griego”, 1964, de Michael Cacoyannis) que parece acercar las peripecias de Serpico al Spaghetti Western (de hecho el film es una coproducción con Italia). “Serpico” realiza una aguda crítica tanto a la politización y corrupción de la institución policial, como a la hipocresía y la vacuidad de los beatniks de la Gran Manzana. “Serpico” fue un éxito de crítica y público inmediato, dando lugar incluso a una serie de televisión que solo duró 14 episodios.

 

– Para los que no necesiten acción y tiroteos para disfrutar de una buena historia policíaca.

– Imprescindible para entender las paradojas culturales de los 70.

 

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