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Tras dos obras maestras como “Una mujer y tres hombres” (1974) y “Una jornada particular” (1977), el realizador italiano Ettore Scola consiguió el premio al mejor director en Cannes con esta salvaje comedia negra que extendía su mejor momento creativo subvirtiendo dos grandes tradiciones del cine italiano: por un lado el neorrealismo (que en manos de Scola se transforma en un brutal y deprimente retrato de la miseria y la suciedad) y por otro la comedia costumbrista (que Scola trasforma en una sátira sin concesiones, ácida y divertida sobre la codicia y la incultura). Como director y guionista (junto a su inseparable Ruggero Maccari), Ettore Scola explota su habilidad para la caricatura, utilizando sus desagradables y amorales personajes para provocar a una sociedad hipócrita y pedante en la que ya no cabe lo feo, lo sucio y lo marginal.

A principios de los años 70, en la periferia de Roma, vive Giacinto Mazzatella (un soberbio Nino Manfredi) con su numerosa familia de inmigrantes del sur en una cochambrosa chabola. Los miembros de la familia intentarán hacer lo que sea para ganarse la vida, pero si puede ser trabajando lo menos posible, aunque tengan que pasar por encima de los otros; así que cuando el patriarca consigue una cuantiosa cantidad del seguro por perder un ojo todos intentarán hacerse con el dinero.

Ettore Scola muestra cruda y delirantemente como esta familia de auténticos animales humanos se revuelca en su propio fango sin victimizar la pobreza ni caer en la condescendencia, introduciéndose en este arrabal repleto de vulgaridad y malas maneras; yendo más allá de la crítica social en tono a la situación de la periferia romana y estableciendo paralelismos entre la familia protagonista y la sociedad en general. “Brutos, feos y malos” puede atraernos por su atrevimiento argumental, por su demoledor humor, por su aguda reflexión sobre la sociedad italiana o simplemente por el morbo de observar a unos personajes que representan nuestros más bajos instintos; sea por lo que sea, la película de Ettore Scola no se puede olvidar fácilmente.

 

– Para amantes de la comedia negra más sucia y sensacionalista.

– Imprescindible para ver de lo que es capaz el sentido del humor italiano.

 

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