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El mismo año que la mediocre “Crepúsculo” (Catherine Hardwicke, 2008) reventó taquillas en todo el mundo, convirtiéndose en un fenómeno de masas no solo entre las quinceañeras; el realizador sueco Tomas Alfredson (“El Topo”, 2011, o “The Snowman”, 2017) se dio a conocer fuera de su país natal con esta reflexión sobre los miedos y dificultades de la infancia presentada como un sombrío y siniestro cuento moderno de vampiros. Rodado en una Suecia silenciosa y nocturna en la que el rojo sangre interrumpe el blanco de la nieve de los suburbios de Estocolmo, “Déjame entrar” adapta la mitología vampírica a las graves reflexiones filosóficas a las que nos tiene acostumbrados el cine sueco; y el resultado es un intenso relato existencial (no solo pre-adolescente) sobre la superación de problemas, visualmente atractivo y narrativamente contemplativo, que se mueve por fríos interiores y gélidos exteriores con la misma habilidad que por las mentes de sus protagonistas.

El film se centra en la relación que se establece entre Oskar (Kåre Hedebrant), un niño de 12 años con problemas en la escuela, y Eli (Lina Leandersson) una extraña niña, que solo sale de noche, que se ha mudado al vecindario con un hombre mayor.

El guión de John Ajvide Lindqvist (que adapta su propia novela) eliminaba diversos personajes, tramas y detalles del texto original para centrarse en la relación que surge entre Oskar y Eli, introduciéndonos con sus bellísimas imágenes, su calmado ritmo y su violencia y brutalidad calculada en una de las más memorables y originales historias de amor del cine de terror. Además, cuando el cine de vampiros parecía condenado a centrarse en un ‘romanticismo-apasionado-que-supera-barreras’, “Déjame entrar”, con sus maneras intimistas y realistas (narrativa y psicológicamente) recuperó el auténtico horror para el género. El film arrasó en todos los festivales importantes de cine fantástico (Sitges, Amsterdam, Gérardmer, Bruselas, …) convirtiéndose rápidamente en un film de culto masivo y en una de las piezas angulares del terror moderno. Y a Hollywood le faltó tiempo para rodar un remake.

 

– Para los que prefieren “Drácula de Bram Stoker” y “Entrevista con el Vampiro” a “Blade” y “Underworld”.

– Imprescindible para saber que pasa si mezclas a Charlie Brown Ingmar Bergman y Nosferatu.

 

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