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Durante los años 80, Fernando Trueba había ido consolidándose como uno de los más interesantes directores de comedia (además de dirigir el inclasificable thriller “El sueño del mono loco”, 1989, protagonizado por Jeff Goldblum y Miranda Richardson) en una carrera ascendente desde su casi amateur “Opera Prima” (1980) hasta la destacable “El año de las luces” (1986). “Belle Epoque” fue el brillante cúlmen de ese período, además de proporcionarle su fallido pero apreciable salto a Hollywood (con la divertida “Two Much”, 1995). Un reparto excelente, plagado de divertidísimos secundarios de lujo (tronchante la pareja de guardias civiles del comienzo del film) de la talla de Chus Lampreave, Agustín González o Gabino Diego; y un inteligente y guión de comedia de enredo más complejo de lo que parece, convierte “Belle Epoque” en una auténtica joya de la, por otro lado denostada, comedia española.

Fernando (Jorge Sanz) es un joven algo anodino que deserta de la Guerra Civil y es acogido en una casa que Manolo (Fernando Fernán Gómez) comparte con sus cuatro hijas (Penélope Cruz, Ariadna Gil, Miriam Díaz Aroca y Maribel Verdú). Fernando se dejará llevar, un poco confundido, por el torbellino que las hijas crean a su alrededor.

Aunque el mismo Trueba confiesa que sus intenciones no eran hacer una alegoría de la euforia libertaria en la España de la Segunda República, las siempre irónicas y críticas maneras del guionista Rafael Azcona (“El verdugo”, 1963, “La escopeta nacional”, 1978, “El bosque animado”, 1987, o “La lengua de las mariposas”, 1999) imprimen al film cierto carácter sociopolítico (explicitado humorísticamente en ese cura interpretado por Agustín González) que no hace sino realzar sus virtudes como ‘screwball comedy’ de raíces españolas, influencias clásicas y alcance universal; que se mira en el realismo sociológico de Jean Renoir (“Una partida de campo”, 1936), creando un lugar idílico y refrescante en algún lugar de una España que pertenece más a la memoria nostálgica que a la cruda realidad que supuso el fracaso de la Segunda República.

 

– Para los que siguen el rastro de la comedia clásica hollywoodiense en el cine español.

– Imprescindible para coleccionistas de hitos del cine español (logró el segundo Oscar al mejor film extranjero de la historia del cine patrio).

 

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