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La sátira y la ironía despegada con la que Wes Anderson aderezaba sus coloridas comedias dramáticas con sustancia (“Academia Rushmore”, 1998, “Los Tenenbaums. Una familia de genios”, 2001, o “Fantástico Sr. Fox”, 2009), se diluye en parte aquí en detrimento de una mayor empatía del director con el material (y los personajes) que maneja; lo cual arrastra al espectador a un mundo emparentado con el sueño, la nostalgia y la fantasía (ese campamento liderado por Edward Norton que parece sacado de una tira cómica de los años 30) que enternece sin sentimentalismos facilones y divierte con su humor y su romance candoroso y puro. Anderson consigue captar ese tardío pensamiento mágico, que no ingenuo, propio de la infancia más autosuficiente contando con ingenio y emoción una historia de aventuras juveniles en un ambiente casi bucólico que lucha por evadirse del grave y afectado mundo de los adultos.

Sam (Jared Gilman) y Suzy (Kara Hayward) son dos niños de 12 años que huyen juntos durante un verano para vivir una aventira en una pequeña isla de Nueva Inglaterra. El es un huérfano que pasa las vacaciones en un campamento de scouts; y ella es la hija de un matrimonio de abogados (Bill Murray y Frances McDormand) que vive en la isla.

Inspirado por films de finales de los 70 como “La piel dura” (François Truffaut, 1976) o “Un pequeño romance” (George Roy Hill, 1979), Wes Anderson hace que los miedos y las pasiones de la infancia funcionen como motor de esta afrancesada comedia preadolescente enamorada del cine de vanguardia europeo de los 60 y repleta de referencias a los gustos cinematográficos de su director-guionista-productor (de Ingmar Bergman o Terrence Malick a Steven Spielberg o John Hughes). Con un reparto plagado de estrellas (además de los citados encontramos a Bruce Willis, Tilda Swinton, Jason Schwartzman o Harvey Keitel), un guión engañosamente ligero e irresistiblemente entrañable, alejado de excentricidades indies, y un maravilloso trabajo visual (vestuario, diseño de producción, fotografía, …), Wes Anderson se metió a todos en el bolsillo.

 

– Para todos los que quieran saber que habría pasado si “Los Goonies” se hubiese hecho en la Nouvelle Vague.

– Imprescindible para los que estén hartos de explosiones y explosiones inminentes.

 

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