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El penúltimo largometraje del maestro danés Carl T. Dreyer (“La pasión de Juana de Arco”, 1928, “Dies irae”, 1943, o “Gertrud”, 1964) supuso la cima de su manera única de hacer cine. Con una sencilla puesta en escena que crea un cierto halo de irrealidad, una evocadora fotografía en blanco y negro, pocos personajes y pocos escenarios; Dreyer rodó este drama rural en el que desarrolla una de las más certeras, sensibles e inteligentes reflexiones ‘kierkegaardianas’ sobre la fe y la razón que jamás se hayan rodado (sin ser estrictamente una película religiosa, ni Dreyer un ferviente creyente). Dreyer llena este bellísimo (el lirismo de los encuadres y los planos detalle de Dreyer está fuera de toda duda) y alegórico film de dilemas religiosos y sus implicaciones morales por medio de un discurso que se pasea sin prejuicios por la filosofía, el agnosticismo, las luchas religiosas o el sentido de la vida como sólo Dreyer puede hacerlo.

En un pueblo de Jutlandia, a principios de siglo XX, Morten Borgen (Henrik Malberg) es dueño de una granja en la que vive con sus tres hijos: Mikkel (Emil Hass Christensen), casado y con dos hijas; Johannes (Preben Lerdorff Rye) es un estudioso de la teología y de las teorías de Kirkegaard; y Anders (Cay Kristiansen) está enamorado de la hija del líder religioso de la diócesis rival.

Padre espiritual del Dogma 95 (manifiesto cinematográfico que Lars von Trier y otros directores daneses promulgaron en los 90), Dreyer hace de la austeridad un arma para ensalzar su discurso filosófico, evocando cierto espíritu del cine mudo desde una concepción artística vanguardista, en un erudito ejercicio de estudio de las posibilidades del lenguaje cinematográfico. Dreyer reducía las tomas y los planos a los mínimos necesarios, pero cada encuadre estaba concebido como una obra de arte en sí mismo, cuidando la luz, el contenido y los movimientos de cámara con obsesiva precisión. “Ordet (La Palabra)” es una de esas obras maestras totales, no apta para todos los paladares pero cuyo despliegue artístico y conceptual, su representabilidad de la cultura nórdica o su valor moral la hacen única.

 

– Para buscadores de retos metafísicos en el cine.

– Imprescindible para coleccionistas de obras maestras difíciles.

 

FOTO DE RODAJE

Carl T. Dreyer, la escritora Kaj Munk, Kaj Christensen y el fotógrafo Jesper Gottschalck en el set de “Ordet”.

 

FOTOGRAMA

Fotograma de ‘La Palabra’.

 

ART WORK

Poster para la edición de Criterion coreana de ‘La Palabra’

 

FRASES DE CINE

 

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