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Nunca muerto del todo, el cine del oeste tuvo en los 80 cierto resurgimiento gracias a la revitalización que supusieron films como “Forajidos de leyenda” (Walter Hill, 1980) o “Silverado” (Lawrence Kasdan, 1985). Así que al director y productor Christopher Cain le pareció una estupenda idea fusionar a una leyenda del salvaje oeste como Billy el Niño con el drama juvenil que tanto éxito había tenido en la década (de “Rebeldes”, 1983, de Francis Ford Coppola a “El rector”, 1987, del propio Cain). Así se armó de algunos de los veinteañeros más reconocibles y atractivos de la época (Charlie Sheen, Kiefer Sutherland, Dermot Mulroney, Lou Diamond Phillips, …); y de un guión en el que tienen cabida tiroteos, persecuciones, sexo, humor, amistad, exaltación de la juventud y hasta experiencias psicotrópicas; para crear un brillante entretenimiento de acción, un interesante drama generacional y un icono ochentero de la posmodernidad.

John Tunstall (Terence Stamp) es un ganadero para el que trabajan una serie de jóvenes a los que ha apartado del mal camino. Cuando Tunstall es asesinado por el cacique Lawrence G. Murphy (Jack Palance), sus protegidos deciden vengarse. Billy (Emilio Estévez) no tardará en erigirse como líder del grupo.

Al igual que había hecho con “Cruce de caminos” (Walter Hill, 1986), el guionista John Fusco introdujo dilemas y problemas de los relatos de pérdida de la inocencia y entrada en la madurez en un argumento de leyenda moderna (el mito del músico que vende su alma al diablo para ser un virtuoso en el film de Hill); ayudándose de estándares de género (como la desaparición de los pistoleros con la llegada del ‘mundo moderno’) y consiguiendo un conjunto cuanto menos interesante y divertido. Christopher Cain estiliza el salvaje oeste con sus caras bonitas y su idealizada visión del honor y la justicia, pero también nos regala un carismático espectáculo que reventó taquillas en todo el mundo, dando lugar a una secuela (“Intrépidos forajidos”, 1990, de Geoff Murphy) y la aparición de productos como la exitosa serie “Jóvenes jinetes” (1989-92).

 

– Para amantes del drama juvenil de género.

– Imprescindible para coleccionistas del más icónico cine de los 80.

 

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