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Aunque dirigió entregas de importantes sagas del cine de terror (“Viernes 13, 2ª parte”, 1981, o “Halloween H20: 20 años después”, 1998) y films de culto de género (“Warlock, el brujo”, 1989, o “Eternamente joven”, 1992); podemos considerar esta modesta producción de horror ochentero como la cumbre de la carrera de Steve Miner: colaborador habitual de Sean S. Cunningham (director de “Viernes 13”, 1980, y aquí productor) que puso su granito de arena en las estanterías de los videoclubs de los 80 en forma de cine comercial de bajo presupuesto. En una década en la que Stephen King dominaba el terror dentro y fuera de la pantalla, Miner, Cunningham y el rey de la explotación Roger Corman (por medio de su productora New World Pictures) construyeron un trasunto de los relatos del autor de Maine; contraponiendo situaciones terroríficas clásicas (una casa encantada) con los traumas psicológicos de los personajes, que terminan siendo el verdadero terror.

Roger Cobb (William Katt, “El gran héroe americano”, 1981-86, televisivo) es un escritor de novelas de terror que se traslada a vivir a la casa de su tía, recientemente fallecida. Hace tiempo, en aquella casa, desapareció su hijo pequeño, lo que provocó que se divorciase.

Fantasmas, monstruos de látex, gore, escenas oníricas, un contundente villano y sustos varios conviven con situaciones humorísticas (ese entrometido vecino interpretado por George Wendt, el Norm de “Cheers”, 1982-93), drama conyugal, traumas del pasado, escenas de cine bélico y las vicisitudes del oficio de escritor; a veces de manera divertida y entretenida y otras con torpeza y ligereza. Pero sus evidentes carencias e incoherencias narrativas, o la poca profundidad de sus personajes, no importaron al público de los 80 ávido de sangre, jocosidad, imaginación y situaciones sorprendentes (pero no demasiado, eso si); haciendo de esta joya sin prejuicios, tramposa y descarada, del cine de casas encantadas un tremendo éxito en todo el mundo (recaudó diez veces su presupuesto de 3 millones de dólares, y pronto se convirtió en un film de culto).

 

– Para coleccionistas del cine terror ochentero de bajo presupuesto.

– Imprescindible para aficionados a las casas encantadas más desmelenadas.

 

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