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Antes de pasarse a las tardías superproducciones épicas (“Rey de Reyes”, 1961, o “55 días en Pekín”, 1963), el impecable artesano cinematográfico Nicholas Ray (“En un lugar solitario”, 1950, o “Johnny Guitar”, 1954) dirigió esta vibrante coproducción europea de aventuras antropológicas rodada casi en estilo documental y que mezcla el drama, la comedia y la acción con el contradictorio sello personal de ese gran ‘autor invisible’ que fue el director de “Rebelde sin causa” (1955). Sin perder nunca el pulso narrativo, Ray construye un ingenuo pero entretenido relato de las ancestrales costumbres de los pueblos esquimales que se transforma en un cuento pesimista de confrontación entre dos estilos de vida opuestos (adaptado al cine por Hans Ruesch, autor de la novela original) en el que la civilización contamina a la naturaleza (perfectamente personalizada en ese ‘inocente salvaje’ que interpreta Anthony Quinn) con sus más nefastos avances tecnológicos.

La vida de la pareja de esquimales Inuk (estupendo Anthony Quinn) y Asiak (Yoko Tani) en los áridos parajes del Polo Norte transcurre tranquila hasta que Inuk entra en contacto con el hombre blanco, el cual le suministra un arma de fuego para que pueda cazar más fácilmente. Este avance terminará por acabar con su forma de vida tradicional.

A pesar de haber dirigido varias obras maestras en Hollywood, Nicholas Ray gozaba de más prestigio en Europa que en EE.UU., donde su gusto por exponer crudamente los más sombríos dilemas morales. Esta es precisamente una de las características que convierte a “Los dientes del diablo” en un film provocativo y perturbador; que supera ciertos defectos técnicos y argumentales (el título original ya denota cierta concepción estereotipada con respecto a la cultura de esos ‘buenos salvajes’), además de la precisión histórica, gracias a sus espectaculares paisajes, su contundente realización, unas memorables actuaciones (también encontramos a Peter O’Toole) y algunas secuencias memorables que ya forman parte de la historia del cine (como el nacimiento del hijo de Inuk y Asiak).

 

– Para amantes del cine de aventuras exóticas de calidad.

– Imprescindible para comprender hasta que punto Nicholas Ray era un director atrevido, controvertido y magistral.

 

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