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En pleno auge de los álbumes conceptuales a finales de los 60, el grupo de rock británico de The Who lanzó “Tommy”, una suerte de ópera rock que seguía la evolución vital de un un chico ciego, sordo y mudo. Un lustro después, el atrevido director Ken Russell (“Mujeres enamoradas”, 1969, “Los demonios”, 1971, o “Viaje alucinante al fondo de la mente”, 1980), en estrecha colaboración con la banda (el vocalista Roger Daltrey interpreta al protagonista, Pete Townshend se encargó de adaptar la música y las letras, …), llevó al cine la simbólica historia de Tommy. El resultado (considerado a menudo como la primera verdadera ópera rock del cine) es un espectacular musical en el que el drama, la II Guerra Mundial el pop rock, la psicodelia, el misticismo, los traumas infantiles y los pinballs configuran un complejo, profundo, emotivo y atractivo discurso que trasladaba los intereses narrativos y melómanos (en torno al rock progresivo) de The Who, al ámbito cinematográfico con acierto e inteligencia.

Tras presenciar el asesinato de su padre a manos de la nueva pareja (Oliver Reed) de su madre (Ann-Margret), el joven Tommy (Roger Daltrey) se queda ciego, sordo y mudo para siempre. A pesar de su evidente aislamiento sensorial, años después Tommy demuestra ser un auténtico genio jugando a las ‘máquinas de bolas’.

Como en un superconcierto de The Who, esos en los que llenaban estadios con su contundente sonido y su afilada crítica social, “Tommy” está repleta de invitados especiales que van poniendo su granito de arena en forma de cameo de culto o aportando su talento musical (Elton John y su alucinada interpretación de ‘Pinball Wizard’, Tina Turner o Eric Clapton se pasean por el film, pero también Jack Nicholson o Robert Powell). Y es que “Tommy” no replica el album homónimo (cantado por Daltrey íntegramente, claro), sino que todo el mundo canta sus canciones, intensificando el carácter interpretativo de la película. Una prueba irrefutable de que la cultura popular y los conceptos profundos-trascendentales no están tan reñidos como a algunos les gusta creer.

 

– Para amantes del mejor rock de la historia… y de The Who.

– Imprescindible para coleccionistas de óperas rock.

 

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