CINEBLOG.NET

 

Tras la muerte del prestigioso animador y director John Hubley (cuyo legado está muy presente en el excelente prólogo del film); el productor de esta ambiciosa adaptación del clásico simbólico infantil de Richard Adams “Watership Down”, Martin Rosen (que había producido la exitosa “Mujeres enamoradas”, 1969, de Ken Russell), decidió debutar el mismo en la dirección y el guión. Así, con un realismo (en ocasiones casi mágico) que evitaba antropomorfizar a los protagonistas y pocos miramientos a la hora de mostrar escenas sangrientas, crueles o terroríficas; Rosen logró traspasar al medio cinematográfico todas las virtudes de la novela original, componiendo una fábula adulta y compleja en la que podemos ver reflejados en los conejos los miedos, los deseos, las alegrías y las relaciones sociales de los seres humanos. “Watership Down” (me niego a utilizar el engañoso e infantilizado título español: “Orejas largas”) es un inolvidable espectáculo de aventuras tan dramático como oscuro, tan inteligente como entretenido.

Fiver es un conejo que vive con su comunidad en una madriguera de la campiña inglesa. Fiver tiene visiones de la destrucción inminente de la madriguera; pero la negativa de los jefes a creerlo lo obliga a huir junto a su hermano y enfrentarse al peligroso mundo exterior.

Las voces de diversas personalidades de la interpretación británica (John Hurt, Ralph Richardson, Denholm Elliott, Roy Kinnear, Nigel Hawthorne, …), el melancólico éxito ‘Bright Eyes’ (compuesto para el film por Art Garfunkel) y una serie de artísticos fondos dibujados con acuarelas; servían de trasfondo para su original animación naturalista, alejada de la idealizada estilización de la todopoderosa Disney. Sin duda “Watership Down” es un film para todos los públicos, pero esto no significa que todos puedan dormir plácidamente la noche siguiente; la violencia, la tristeza y la pérdida pasean por sus situaciones como por la vida misma. El resultado fue tan satisfactorio que Martin Rosen repitió adaptando de nuevo a Richard Adams en la si cabe aún más tenebrosa “The Plague Dogs” (1982).

 

– Para los que están cansados de la complacencia y la sobreprotección de la animación moderna.

– Imprescindible para coleccionistas de joyas de la animación adulta.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies