CINEBLOG.NET

 

Después del éxito cosechado por su trilogía de atípico y esquivo cine fantástico (“Los coches que devoraron Paris”, 1974; “Picnic en Hanging Rock”, 1975; y “La última ola”, 1977), el director australiano todoterreno Peter Weir se sumergió en esta ambiciosa historia bélica sobre la amistad y la pérdida de la inocencia protagonizada por un joven Mel Gibson (que disfrutaba aún del éxito de “Mad Max: Salvajes de autopista”, 1979). El resultado es uno de los dramas bélicos más emocionantes de los años 80, de una sencillez y una belleza visual brillantes (así como una buena banda sonora de Brian May y una soleada fotografía de Russell Boyd). El realista retrato de la sociedad australiana de principios de siglo, la crítica anti-belicista y la reflexión del papel del individuo en el Estado son otros elementos que elevan la calidad del film convirtiéndolo en una joya cinematográfica absoluta.

Archie (Mark Lee) y Frank (Mel Gibson, que repetiría con Weir en la también excelente “El año que vivimos peligrosamente”, 1982) son dos amigos de una zona rural del oeste de Australia, que practican atletismo. Un día deciden salir de su pueblo enrolándose en el ejército. Son enviados a Turquía durante la Primera Guerra Mundial y combaten en la batalla de Gallipoli contra el ejército turco y contra el abandono de sus propios sueños.

Enmarcada dentro de lo que se conoció como la ‘Nueva Ola Australiana”, “Gallipoli” no es solo una excelente cinta bélica y una emocionante historia se superación y amistad; sino que es un relato sobre la nación australiana, que se enfrentaba a su ‘edad adulta’ (la primera Confederación Australiana se estableció en 1901), al igual que sus protagonistas, perdiendo su inocencia ante las atroces crueldades de la guerra de trincheras. En un film repleto de dicotomías y dualidades (la guerra y la paz, el este y el oeste o Brian May mezclando música clásica con extractos de Jean-Michel Jarre), los protagonistas representan las dos puntos de vista ante la intervención en la I Guerra Mundial: por un lado el cínico Frank y por el otro el idealista Archie.

 

– Para seguidores de la carrera de Mel Gibson.

– Imprescindible para los amantes de las buenas historias de amistad a pie de trinchera.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies