CINEBLOG.NET

 

El director austriaco Billy Wilder ya era en los 60 (tras tres décadas de carrera) uno de los más grandes directores (y guionistas) de la historia del cine, ganador de 6 Oscars y premios en Cannes, Berlín y Venecia. Con este panorama, Wilder se dedicó a lo que mejor sabía hacer: comedias divertidas e irónicas sobre temas peliagudos como la confrontación entre el capitalismo y el comunismo (“Un, dos, tres”, 1961), la obsesión por estafar a los seguros (“En bandeja de plata”, 1966) o la prostitución en esta tragicómica y alocada farsa (basada en una obra de teatro de Marguerite Monnot y Alexandre Breffort) repleta de enredos improbables, situaciones absurdas, diálogos ingeniosos y jugosos personajes secundarios (como toda buena comedia que se precie) y una impagable pareja protagonista que ya había trabajado con Wilder en la obra maestra “El apartamento” (1960).

Néstor (Jack Lemmon) es un gendarme que es despedido cuando en una redada se encuentra con su superior, un corrupto inspector de policía. Néstor comenzará a frecuentar los barrios bajos de París, donde se enamorará de una de las prostitutas que detuvo aquella noche: Irma (Shirley MacLaine). Néstor se meterá en innumerables líos intentando que Irma deje el ‘oficio’.

Billy Wilder sabe crear unos personajes entrañables en una trama exagerada hasta el ridículo enmarcada en un colorido e irreal París (gracias a la fotografía de Joseph LaShelle y la dirección artística del célebre colaborador de Wilder Alexandre Trauner) que se mueve al son de la música del ganador de 4 Oscars André Previn (el tercero de ellos por “Irma la dulce”). Como en todos sus films, las maneras humorísticas de Wilder esconden una implacable y sarcástica crítica, a veces poco velada, hacia la hipocresía, el autoritarismo o la corrupción; siempre acorde con una narración en la que los pequeños detalles (desde los movimientos de cámara y de los personajes por la escena hasta el al atrezzo) crean un mundo en el que el espectador querría quedarse a vivir, donde las más rocambolescas aventuras terminan bien.

 

– Para coleccionistas de las comedias más entrañables del cine.

– Imprescindible para saber cómo veía Wilder la comedia francesa.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies