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Es habitual ensalzar excesivamente películas e interpretaciones en torno a deficiencias físicas o intelectuales, alabando y premiando productos y actores que en realidad no están ni por encima de la media; este no es el caso de “Mi pie izquierdo”. Gracias al buen hacer del realizador irlandés Jim Sheridan (“El prado”, 1990, “En el nombre del padre”, 1993, o “En América”, 2002), comprometido con mostrar la realidad social y humana de su tierra; y sobre todo a una minuciosa y sensible interpretación de un Daniel Day Lewis que se reveló internacionalmente (logró un Oscar e infinidad de premios más por todo el mundo); este drama biográfico sobre la ‘superación de barreras’ consigue evitar el dramatismo y la truculencia fácil de su argumento, emocionando y sorprendiendo a partes iguales mientras evita los efectismos de esta clase de películas.

“Mi pie izquierdo” nos cuenta a base de flashbacks la vida de Christy Brown (Daniel Day-Lewis), uno de los 13 hijos de una familia dublinesa de clase baja aquejado de parálisis cerebral. A pesar de esto, con la ayuda de su madre (una también sobresaliente, y oscarizada, Brenda Ficker) aprenderá a pintar y a escribir con la única ayuda de su pie.

La autobiografía escrita por Christy Brown (1932-81) en los años 50, sirve de hilo argumental para esta reivindicación de la fuerza de voluntad del ser humano, del arte como terapia existencial y de la cultura irlandesa (Brown es un icono popular del país admirado por músicos, cineastas y toda la comunidad artística). Pero al margen de la parálisis cerebral, “Mi pie izquierdo” también funciona como atípico retrato de un joven airado y rebelde de clase obrera, de esos que poblaron el panorama británico de los 50 y 60 gracias a escritores como John Osborne o Alan Sillitoe y a una generación de autores cinematográficos influenciados por el ‘Free Cinema’ que constituyeron la Nueva Ola del cine británico (Tony Richardson, “Mirando hacia atrás con ira”, 1959; Karel Reisz, “Sábado noche, domingo mañana”, 1960; Lindsay Anderson, “El ingenuo salvaje”, 1963; …).

 

– Para los que gustan de historias reales tratadas con sutileza.

– Imprescindible para conocer a un Jim Sheridan hoy día un poco desorientado.

 

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