CINEBLOG.NET

 

Relizada fuera de los grandes estudios, “Con las horas contadas” es uno de los más memorables clásicos del cine negro de serie B; un original thriller adelantado a su tiempo (que todo gire en torno a un concepto impactante es algo bastante moderno) que se beneficia de la imaginativa puesta en escena de Rudolph Maté (“Cuando los mundos chocan”, 1951, u “Hombres violentos”, 1955) y de su experiencia como director de fotografía (“La pasión de Juana de Arco”, 1928, de Carl T. Dreyer, o “Gilda”, 1946, de Charles Vidor). Y es que además de un argumento tan atractivo como sencillo que parte de una ingeniosa premisa, “Con las horas contadas” posee una atmósfera tenebrosa y opresiva (cargada de tragedia e ironía) que envuelve su inspirada concepción visual, entre el realismo (algunas secuencias de exteriores fueron grabadas a pie de calle, sin pedir permisos) y lo pulp, en torno a una serie de escenarios icónicos del cine negro (clubs de jazz, habitaciones de hotel, …).

Tras un contundente inicio que da paso a una narración en flashback, el film sigue los pasos de Frank Bigelow (Edmond O’Brien), un hombre que ha sido envenenado y que cuenta con poco tiempo para encontrar a su asesino.

Vertebrada por medio de la ironía que supone que el verdadero sentido de la vida solo llega cuando eres consciente de tu propia muerte (la búsqueda del asesino se convierte en leit-motiv vital), como en muchos clásicos del cine negro, lo importante del film no es el desenlace, sino un intrincado desarrollo que presenta a un hombre corriente (aburrido de su vida mediocre), con el que identificarnos, enfrentado a una situación extraordinaria; además de ‘femmes fatale’, gangsters y un sádico villano memorable. Estupendamente concebido y ejecutado, a pesar de su escaso presupuesto, esta apasionante y extraña historia de venganza se desarrolla como exige su premisa, con un ritmo trepidante que va intensificándose; manteniendo el suspense con maestría. Además de un recuperable remake (“Muerto al llegar”, 1988), podemos considerar “Crank: Veneno en la sangre” (2006) una digna versión posmoderna.

 

– Para coleccionistas de joyas olvidadas del cine negro clásico.

– Imprescindible para buscadores de las premisas más influyentes de la historia del cine.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies