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Tras recuperarse de unos desastrosos años 90 por todo lo grande (con “Gladiator”, 2000), Ridley Scott comenzó a pasearse por los más diversos géneros con solidez, profesionalidad y éxito (el thriller en “Hannibal”, 2001, el cine bélico en “Black Hawk derribado”, 2001, o las aventuras medievales de “El reino de los cielos”, 2005). Y esto es lo que logró también con este impecable film de gangsters basado en una historia real que dividió a la crítica y gustó (tal vez sin apasionar) al público por su condición de entretenimiento de calidad, con buenas interpretaciones, una dirección sobresaliente y una corrección casi exasperante en todos sus apartados. Todo está bien en este drama criminal setentero: una banda sonora con grandes temas del blues y el soul, la elegantemente sucia fotografía, el rítmico montaje, el detallado guión de Steven Zaillian (director de “En busca de Bobby Fisher”, 1993, y guionista de “La lista de Schindler”, 1993, o “Gangs of New York”, 2002).

El film cuenta la clásica historia de auge y caída de un mafioso, en este caso Frank Lucas (Denzel Washington), que comienza como chófer de un metódico gangster (Clarence Williams III) y acaba dirigiendo un imperio del crimen. Por otro lado seguimos también las peripecias del detective en horas bajas Richie Roberts (Russell Crowe) y su relación con Frank Lucas.

Tal vez la falta de originalidad de la propuesta desvirtúe un poco el conjunto, pero es difícil resistirse a su multitudinario reparto de secundarios (Josh Brolin, Cuba Gooding Jr., Ruby Dee, Carla Gugino, Chiwetel Ejiofor, John Hawkes, RZA, Idris Elba y muchas más caras conocidas) y a su cariñosa mirada al cine criminal de los 70 (al cual encontramos referencias que van de “Contra el imperio de la droga”, 1971, a “El padrino”, 1972). Ridley Scott consigue que dos horas y media se pasen en un instante y aunque probablemente después confundamos “American Gangster” con otras propuestas similares, lo cierto es que habremos pasado un rato más que entretenido a base de buen cine… y un par de sorpresas.

 

– Para amantes de la épica gangsteril.

– Imprescindible para los que vieron quejumbrosos como Ridley Scott naufragaba con “1492, la conquista del paraíso” (1992), “Tormenta Blanca” (1996) o “La Teniente O’Neil” (1997).

 

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