CINEBLOG.NET

 

La productora Amblin de Steven Spielberg reclutó a Barry Levinson (que ya había destacado con el drama generacional “Diner”, 1982, y lograría el Oscar con “Rain Man”, 1988) para convertir el guión de Chris Columbus (que había dado dos inmensos éxitos a Spielberg: “Gremlins”, 1984, y “Los Goonies”, 1985) en este carismático y oscuro film de aventuras e intriga protagonizado por el detective más famoso de la historia. El resultado es un clásico juvenil de culto que se adelantaba a propuestas similares como la saga iniciada por “Harry Potter y la piedra filosofal” (2000, no por casualidad dirigida por Chris Columbus); un respetuoso y entretenido homenaje a la obra de Arthur Conan Doyle que profundiza en los orígenes (cronológicos y psicológicos) de Sherlock Holmes haciendo un repaso de los elementos más carismáticos de los relatos originales.

En 1870, un joven Sherlock Holmes (Nicholas Rowe) conoce a John Watson (Alan Cox) cuando éste llega para estudiar en la Brompton Academy. Pronto se verán inmersos, junto a una joven (Sophie Ward) de la que Sherlock está enamorado, en una ola de extraños asesinatos disfrazados de suicidios que los llevarán hasta una siniestra conspiración.

A pesar de las enormes expectativas, “El secreto de la pirámide” fue un sonado fracaso de taquilla en su estreno, lo que no ha evitado que se convierta en un icono cinematográfico de los que crecimos en los 80; en un disfrutable festival de referencias ‘holmianas’ para toda la familia. Pero además tenemos un estupendo reparto de veteranos actores británicos (Freddie Jones, Nigel Stock, Anthony Higgins, …); el primer personaje generado íntegramente por ordenador (el caballero que sale de la vidriera), obra de John Lasseter (“Toy Story”, 1996), que trabajaba entonces en la Industrial Light & Magic de George Lucas; la vibrantemente clásica banda sonora de Bruce Broughton; su exquisita reconstrucción del Londres de finales del siglo XIX; o la progresiva evolución de los personajes que nos obliga a ver el film hasta el final antes de hablar de inconsistencias o banalidades.

 

– Para hacer una doble sesión con “Basil, el ratón superdetective”.

– Imprescindible para seguidores del detective creado por Arthur Conan Doyle.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies