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Basada en un musical teatral de 1949 (inspirado a su vez por una novela de Anita Loos publicada en 1925), “Los caballeros las prefieren rubias” sigue siendo a día de hoy una de las más populares y representativas comedias musicales de la ‘Época Dorada’ del cine americano. Howard Hawks demostró que los musicales se le daban tan bien como la ‘screwball comedy’ (“La fiera de mi niña”, 1938), el cine negro (“El sueño eterno”, 1946) o el western (“Río Rojo”, 1948); combinando con maestría diversos palos de la comedia (de enredo, romántica, satírica, musical, …) en una historia tan previsible como desenfadada, tan sencilla como bien llevada, acerca de las aspiraciones de las jóvenes por conseguir un marido rico. Sus ingeniosos y afilados diálogos, sus situaciones disparatadas (acordes con la concepción de la comedia que tenía Hawks) y la impagable presencia de Marilyn con ese de ‘Material Girl’ superficial y con pocas luces (que homenajea y se ríe de las ‘vampiresas’ de los musicales de los 30) convierten el film en un más que disfrutable espectáculo.

Lorelei Lee (Marilyn Monroe) y Dorothy Shaw (Jane Russell) son dos jóvenes cantantes de cabarets que sueñan con casarse. Pero mientras Lorelei busca un hombre rico que la mantenga, Dorothy solo podría casarse con alguien por amor.

Tras el prestigio obtenido con “Niágara” (Henry Hathaway, 1953), el film hizo que Marilyn se convirtira en una verdadera estrella de cine (poco después sería portada del número 1 de Playboy, dejaría sus huellas en el Paseo de la Fama o sería requerida por prestigiosos directores como Otto Preminger, Billy Wilder o Laurence Olivier); brillando con luz propia en el icónico número musical ‘Diamonds Are a Girl’s Best Friend’. Aunque no es una película de tesis, si que podemos encontrar cierta crítica amable a la superficialidad, desde el humor absurdo, la ironía, el sarcasmo, la parodia y la comedia pura. Es difícil no rendirse a su elegancia y ocurrencias, a las coreografías de Jack Cole (por ejemplo en ‘Anyone here for love?’), a su entrañable Technicolor o a su magnífica producción.

 

– Para interesados en la figura icónica de Marilyn Monroe.

– Imprescindible para los coleccionistas de los mejores musicales clásicos.

 

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