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Tras esa trilogía de obras maestras de la comedia de enredo que fueron “La fiera de mi niña” (1938), “Luna nueva” (1940) y “Bola de fuego” (1941), el legendario director Howard Hawks volvió al humor con algunos trabajos (“La novia era él”, 1949, “Los caballeros las prefieren rubias”, 1953) que a pesar de no estar a la altura de los primeros si que se convirtieron en piezas fundamentales de la comedia clásica. Entre estos últimos estaba “Me siento rejuvenecer”, una delirante ‘screwball comedy’ con genios en las nubes, secretarias explosivas, chimpancés y ciencia-ficción como excusa para una serie de gags tan inocuos como entrañables. Sobre la premisa de que es divertido ver a adultos comportarse como niños, el guión (de tres clásicos como Ben Hetch, Charles Lederer y I.A.L. Diamond) nos presenta situaciones tan improbables como divertidas que delimitan la tesis principal del film: disfruta de la vida como si siempre tuvieses 10 años.

Barnaby Fulton (Gary Grant) es un científico que intenta sin éxito elaborar un elixir de la eterna juventud. Uno de los chimpancés con los que experimenta se escapa y da por casualidad con la combinación de sustancias idónea para rejuvenecer a quien la toma.

La fórmula de “La fiera de mi niña” demostró volver a funcionar solventemente (el científico despistado, animales, la mujer que lo mete en líos, … por no hablar de un impagable Gary Grant, en su quinta película con Hawks); dejando que su estupendo reparto (Ginger Rogers, Charles Coburn o una joven Marilyn Monroe), algunos momentos verdaderamente hilarantes y algún destello de genio (como ese gag metacinematográfico inicial, copiado por Ingmar Bergman en “La hora del lobo”, 1968) se antepongan a sus diversos defectos (el ritmo decae hacia la mitad del film y las situaciones pueden resultar demasiado ingenuas y típicas para el público moderno). No obstante, “Me siento rejuvenecer” está muy por encima de la mayoría de las comedias modernas y al menos esta vez no tendrás que aguantar chistes escatológicos, obscenidades burdas y presunto humor radical.

 

– Para amantes de la comedia clásica de Hollywood.

– Imprescindible para completistas de Marilyn Monroe.

 

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